El grupo de “La vecindad del Chavo”, comandado por el cómico Roberto “Chespirito” Gómez Bolaños, hizo el programa en los años 70 en México y desde los 80 se viralizó por toda América Latina y aún hoy sigue vigente. Los personajes del “Chavo” y del “Chapulín Colorado”, así como sus acompañantes -”Doña Florinda”, “El Profesor Jirafales”, “La Chilindrina”, “Don Ramón”, “Quico”, “La Bruja del 71” y “El señor Barriga”, entre otros, dejaron una huella profunda de buen humor. Sus gags y sus frases han entrado en la cultura popular: “¡No contaban con mi astucia!”; “Se me chispotió”; “¡Síganme los buenos!”; “¡Eso, eso, eso!”; “¡Acúsalo con tu mamá!”; “Lo sospeché desde un principio”; “¡Toma!” ; “¡No me simpatizas!”; “¡Chusma, chusma!” y “¡Chanfle!”, etcétera.

EN EL HOSPITAL DE NIÑOS EN 1980. “Chespirito” hace el gesto de “¡Eso, eso, eso!”.
EL ESPECTÁCULO DE 1980. El Club Atlético Tucumán estuvo lleno de admiradores del grupo mexicano.
LA VISITA DE 1987. María Antonieta de las Nieves, Gómez Bolaños y Rubén Aguirre.

Aunque el programa se terminó antes de 1980 -Carlos Villagrán (“Quico”) se desvinculó en 1978 y Ramón Valdez (“Don Ramón”) en 1979- ellos ampliaron el espectro de sus shows y sus giras, juntos o individualmente. “Don Ramón” volvería brevemente al equipo y luego trabajaría por un tiempo con “Kiko”. Valdez falleció en 1988.

“QUICO”, EN 1980. Entrevistado por LA GACETA y por un estudiante secundario.

El primero en visitar Tucumán fue Villagrán, que trajo en julio de 1980 al Club Caja Popular el espectáculo “El niño de papel”, con su personaje de “Kiko”, el niño cachetón. Volvería en diciembre 1994 al Club Caja. Dijo que su trabajo, entretener a los niños, era el más hermoso del mundo y contó que el grupo se había separado por celos, porque su personaje “Quico” había crecido en popularidad. En diciembre de 1980 vino el grueso de la “vecindad del Chavo”. Gómez Bolaños, María Antonieta de las Nieves (“La Chilindrina”), Rubén Aguirre (“El profesor Jirafales”), Edgar Vivar (“El señor Barriga”), y Angelines Fernández (“La bruja del 71”), entre otros, actuaron a lleno en el club Atlético Tucumán. El lector Salvador Rodríguez comentó que un amigo suyo que trabajaba en la boletería le dijo que nunca habían contado tantos billetes como en esa ocasión. También visitaron el hospital de Niños y, según contó esta semana el lector José Domingo Giménez, fueron de visita al Hogar Eva Perón en el parque 9 de Julio. Una multitud los recibió en el aeropuerto y persiguió su ómnibus en el camino al Hospital de Niños. El equipo volvió en 1987, sin “El señor Barriga”, que estaba enfermo. Actuaron en Central Norte. Una imagen aportada por Antonio Jesús Lafuente muestra a todos en el vestuario de Central Norte.

EN CENTRAL NORTE, EN 1987. Todo el grupo posa en los vestuarios del estadio. Foto de Antonio Lafuente.

Después vino María Antonieta de las Nieves en octubre de 1994. “Un diablito con pecas y anteojos”, tituló LA GACETA. Vino con su circo, que había estado en Bolivia, Jujuy y Salta. Actuó en el Club Villa Luján y el barrio quedó encantado con la elefanta, el camello, el guanaquito y los ponis. Los otros animales -cuatro tigres y un león- quedaron encerrados en jaulas en la zona de Campo Norte, porque no cabían en el estadio para el espectáculo. La “Chilindrina” habló de sus personajes y de Gómez Bolaños, a quien calificó como “un hombre sensacional”, como “el mejor escritor de comedia latinoamericano”. “Gracias a Chespirito hemos sobresalido todos”, describió.

ENTUSIASTA EN 1994. María Antonieta de las Nieves visita LA GACETA.
Recuerdos fotográficos: 1994. La “Chilindrina” llegó con un gran circo a Villa Luján

El último en venir fue Rubén Aguirre, en julio de 2005, muy activo con 71 años. Dijo que en realidad “nunca trabajó” porque “actuar es una delicia, y lo haría gratis” y relató que gracias a su arte había podido vivir bien. Elogió también a Gómez Bolaños, de quien, dijo, fue muy buen amigo, y agradeció que la gente lo reconociera por la calle como el “profesor Jirafales”. Actuó en el Palacio de los Deportes y alabó al público argentino: “es el único lugar donde, al concluir el show, los niños me entregan dibujos y cartitas. La gente es muy cálida y cariñosa, y los teatros se llenan”. Aguirre falleció a los 82 años, en 2016, dos años después de la partida de “Chespirito”.

Recuerdos fotográficos: “El profesor Jirafales era muy noble y paciente”
RUBÉN AGUIRRE EN 2005. Con las viejas máquinas de recuerdos de LA GACETA.