En el marco de la tradicional celebración del 1° de agosto, cuando muchas familias mantienen la costumbre de beber té o caña con ruda como un ritual de protección y de bienvenida a un nuevo ciclo, el Ministerio de Salud recordó que esta infusión debe consumirse con precaución y no está recomendada para niños, embarazadas ni adultos mayores.
La jefa de Consultorios Externos del Hospital del Niño Jesús, Siomara Bertolli, explicó que esta práctica forma parte de la identidad cultural del país, especialmente en el noroeste argentino, donde históricamente el mes de agosto se asociaba con las bajas temperaturas y el aumento de enfermedades.
"Se utiliza como un ritual todos los primeros de agosto para alejar los males y dar la bienvenida a un nuevo ciclo. Es una tradición que merece respeto, pero no debe administrarse a niños, embarazadas ni personas mayores, ya que puede contener sustancias tóxicas capaces de provocar náuseas, vómitos, mareos y dolor abdominal", advirtió la especialista.
Sin evidencia científica de sus beneficios medicinales
Aunque la ruda ha sido utilizada popularmente para aliviar cólicos y otras molestias digestivas, Bertolli aclaró que no existen estudios científicos que respalden esas propiedades.
"No hay ninguna prueba científica de que tenga un efecto medicinal. Se trata de una costumbre cultural y de un ritual de protección, pero no de un tratamiento para prevenir o curar enfermedades", señaló.
La profesional remarcó que, en el caso de los niños, las medidas realmente eficaces para cuidar la salud son mantener el calendario de vacunación completo, promover una alimentación saludable, garantizar un buen descanso y consultar al médico ante la aparición de síntomas.
Consumo moderado en adultos
Para los adultos sanos que decidan mantener la tradición, la recomendación es hacerlo con moderación.
"Si desean beberlo, la recomendación es consumir uno o dos sorbos el 1° de agosto. No debe ingerirse en grandes cantidades porque también puede ocasionar complicaciones importantes", explicó Bertolli.
Desde el Ministerio de Salud insistieron en que el té de ruda constituye una práctica profundamente arraigada en la cultura popular, pero recordaron que no reemplaza las medidas de prevención ni los tratamientos médicos, y que su consumo debe realizarse con responsabilidad para evitar riesgos para la salud.