La noticia sacudió al fútbol apenas unos días después de la final del Mundial. Un proyecto impulsado por la FIFA para reorganizar el negocio comercial de sus principales torneos desató una inmediata reacción de la UEFA y abrió un debate que promete extenderse durante los próximos meses. ¿La FIFA quiere vender el Mundial? ¿Quiénes serían los inversores? ¿Qué cambiaría y qué seguiría igual? Aunque el plan todavía debe atravesar varias instancias de aprobación, ya se convirtió en uno de los temas políticos y económicos más importantes del fútbol internacional. Estas son las 10 claves para entender qué propone realmente Gianni Infantino.
1- La FIFA no se vende, pero sí quiere cambiar la forma de administrar su negocio: la primera aclaración es la más importante. Lo que está sobre la mesa no es una privatización de la FIFA ni tampoco la venta de la Copa del Mundo. El organismo seguirá siendo el dueño de sus competiciones y conservará todas las decisiones deportivas y reglamentarias. Lo que propone Infantino es crear una estructura diferente para gestionar el enorme negocio que generan los Mundiales. En otras palabras, separar la parte comercial de la deportiva.
2- El proyecto se llama FIFA Forward Enterprise: la nueva empresa llevaría el nombre de FIFA Forward Enterprise (FFE) y sería una subsidiaria de la FIFA. Allí se concentraría prácticamente todo el negocio comercial de las principales competencias organizadas por el organismo: el Mundial masculino, el femenino y el Mundial de Clubes. La FIFA seguiría siendo su controlante, mientras que la FFE se ocuparía exclusivamente de explotar esos activos comerciales.
3- ¿Qué administraría exactamente esa empresa? La FFE reuniría prácticamente todas las fuentes de ingresos que hoy generan los Mundiales (los derechos de televisión, los contratos de patrocinio, las licencias comerciales, la venta de entradas, los programas de hospitalidad, el merchandising y otros activos vinculados a las competiciones). Es decir, todo el negocio económico quedaría concentrado bajo una misma estructura.
4- ¿Dónde entran los inversores privados? La idea de la FIFA es vender entre un 20% y un 30% de esa nueva empresa a inversores estratégicos. Según las estimaciones publicadas por distintos medios, la valoración inicial rondaría los U$S 20.000 millones, por lo que la operación permitiría recaudar alrededor de U$S 4.000 millones para financiar nuevos programas de desarrollo.
5- Los inversores no podrían tomar decisiones deportivas: este es uno de los puntos sobre los que más insiste la FIFA para responder a las críticas. Aunque ingresen accionistas privados, estos no tendrían injerencia sobre la organización del fútbol. No decidirían el calendario internacional, las reglas del juego, las sedes de los torneos y los reglamentos ni ninguna cuestión deportiva. Todo eso seguiría siendo potestad exclusiva de la FIFA. Los privados participarían únicamente del negocio comercial de la empresa.
6- La FIFA promete repartir mucho más dinero entre las federaciones: el argumento central de Infantino es económico. Según explicó el organismo, el dinero que ingrese por la incorporación de nuevos inversores permitirá ampliar significativamente el programa FIFA Forward, destinado a financiar el desarrollo del fútbol en todo el mundo. La FIFA incluso asegura que, si el proyecto recibe el respaldo de sus asociaciones miembro, podrá distribuir más de U$S 10.000 millones durante los próximos años.
7- Cada federación podría recibir hasta 20 millones de dólares: uno de los aspectos más atractivos para las 211 asociaciones nacionales es el incentivo económico. La FIFA plantea un financiamiento extraordinario y voluntario que podría llegar hasta los 20 millones de dólares por federación, además del crecimiento progresivo de los fondos del programa FIFA Forward. Para muchas asociaciones pequeñas, esa cifra representa varios años completos de presupuesto.
8- La UEFA fue la primera en plantarse: la respuesta europea fue inmediata y muy dura. Para la UEFA, el problema no pasa únicamente por el ingreso de capitales privados, sino por el principio que se estaría vulnerando. En su comunicado sostuvo que "el alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar" y cuestionó que una institución deportiva avance sobre un negocio de semejante magnitud sin mayor transparencia. Por eso pidió que el debate involucre también a ligas, clubes, jugadores, gobiernos y aficionados.
9- Detrás del proyecto aparecen grandes jugadores financieros: según las publicaciones periodísticas citadas en las referencias, el banco JP Morgan participa como asesor financiero del proyecto. También aparece Thrive Capital, el fondo de inversión creado por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump. Esos nombres explican por qué el proyecto rápidamente dejó de ser una discusión exclusivamente futbolística para transformarse también en un debate político y económico.
10- Todavía no hay nada aprobado: más allá del impacto que provocó la noticia, el proyecto aún está lejos de convertirse en realidad. La propia FIFA aclaró que continúa en una etapa de consultas y que cualquier decisión deberá ser aprobada por el Consejo de la FIFA y por la mayoría de las asociaciones miembro. Es decir, el plan existe, pero todavía necesita superar varias instancias institucionales antes de ponerse en marcha.