Vergüenza, indignación y bronca es lo que sentí porque los organismos provinciales no hacieron valer sus derechos para coordinar con la Nación el acto del 9 de Julio. No debería la Nación determinar por sí sola la modificación en los actos protocolares por la asistencia del Presidente, el cual está un par de horas en Tucumán. El gobierno de la Provincia parece que carece de autoridad para disponer y/o sugerir cambios, siendo esta la provincia anfitriona. También como ciudadano tucumano y católico me pregunto si carecemos de autoridad eclesiástica, la cual tendría que haber evitado el ultraje a la Virgen Generala del Rjército Argentino Nuestra Señora de la Merced, al negársele que sea parte, en dicho acto. Es necesario que para el futuro se prevea la coordinación de las partes -Gobierno provincial, Municipalidad de la Capital y el aArzobispado- y que determinen un día anterior de la fecha patria para realizar un homenaje solemne con nuestra Virgen Generala y el pueblo de Tucumán, con un gran acto, como se lo merecen aquellos próceres que participaron y declararon la independencia de nuestra patria.
Rubén Roberto Toledo
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