Volver al Monumental después de dos meses para irse con un 0-0 no entusiasma a nadie. Pero el partido, visto en detalle, dejó algunas pistas de lo que puede venir durante el torneo. El choque de dibujos contrapuso el 4-1-4-1 de Julio César Falcioni contra el 5-3-2 de la visita. Lo que comenzó como una propuesta de asfixia en la salida rival terminó derivando en un ejercicio de neutralización, donde la falta de tenencia obligó a Atlético Tucumán a hacerse fuerte cerca de su propio arquero.
De la presión inicial a la desconexión central
El plan de arranque del "Decano" funcionó durante el primer tramo del encuentro. El equipo adelantó sus líneas, ahogó la salida mendocina con el trabajo de sus volantes internos y cargó el área rival con juego directo, generando la chance más clara en los pies de Leandro Díaz. Sin embargo, ese despliegue físico decayó rápidamente.
El 5-3-2 de la visita comenzó a hacer pesar la amplitud de sus carrileros para saltar la primera línea de presión. A medida que Independiente Rivadavia tomó el control del balón, el 4-1-4-1 de Atlético sufrió un cortocircuito: perdió la disputa del mediocampo y quedó partido. Al no poder conectar pases en el tercio medio ni generar transiciones fluidas, el equipo careció de volumen ofensivo y casi no registró llegadas profundas.
La firmeza atrás y la solidez juvenil
Sin la pelota para gobernar el trámite, la respuesta de Atlético estuvo en la disciplina defensiva. Obligado a retroceder, el equipo confió en la solidez de su dupla central. Clever Ferreira y Luciano Vallejo fueron el sostén del cero: mostraron una notable efectividad en los duelos individuales y resolvieron con solvencia cada pelota dividida.
En esa última línea se dio la luz más brillante de la tarde con el debut de Ramiro Paunero como lateral izquierdo. Ante la inhabilitación de Ignacio Galván, el juvenil asumió la responsabilidad y respondió con creces. Cerró su carril con aplomo y aportó criterio en las contadas ocasiones en las que pudo proyectarse. Su actuación revalida el protagonismo que vienen ganando los futbolistas provenientes de la Reserva (junto a Vallejo, Vega, Godoy y el posterior ingreso de Pimienta).
El momento de Ingolotti y el pragmatismo final
Cuando el rival logró filtrar pases en el tramo final, apareció la figura de Luis Ingolotti. Pese a algunas dudas en un par de salidas prematuras, el arquero respondió en los remates de mayor peligro para mantener la valla invicta.
Sobre los minutos finales, la lectura de Falcioni priorizó el orden por encima del riesgo. Decidió no realizar cambios demasiado ofensivos; todas las variantes fueron puesto por puesto, en una clara muestra de que con el “Emperador”, no se verá un Atlético haciendo locuras por buscar los tres puntos. Partido clausurado, un punto por lado y a otra cosa. La igualdad deja deudas en la elaboración y en el ritmo de juego, pero demuestra que Atlético va ganando oficio para protegerse en momentos de flaqueza. Aún sin refuerzos que puedan usar, Falcioni y su cuerpo técnico intentaron sacarle agua a las piedras. Para lo que viene, deberán extraerles algunas gotas más.