La llegada de Javier Milei a la Presidencia de la Nación, en diciembre de 2023, modificó la forma de gestionar las finanzas públicas. El economista libertario impuso un modelo basado en el ancla fiscal, con una drástica reducción de los gastos, de las partidas destinadas a los subsidios sociales y de programas que financiaban en las 23 provincias y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). En ese contexto, hubo distritos que sintieron, de lleno, el impacto de esta política. 

Pero también hubo jurisdicciones que hicieron los deberes antes de tiempo porque, más allá del resultado de las presidenciales de hace tres años, la situación fiscal no era sostenible en el tiempo. En este último lote puede inscribirse a Tucumán, cuyo gobernador Osvaldo Jaldo asumió casi dos meses antes que Milei y avanzó con el recorte de partidas presupuestarias, eliminó estructuras dentro del Poder Ejecutivo y dejó sin efecto programas como la Unidad de Reconversión Laboral (Unrel). Con eso, su administración constituyó un Fondo Anticíclico que fue agotándose en la medida que la Nación dejaba de girar fondos discrecionales y en un contexto de caída de las recaudaciones por efecto de la baja actividad económica.

Un informe elaborado por los economistas del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana, Marcelo Capello y Martín Fiore, detalla que el ajuste fiscal en provincias ocurrió básicamente en 2024, cuando en el primer trimestre de ese año bajó un 24% respecto a igual período del año anterior, dado que en 2025 y 2026 el gasto del primer trimestre subió un 16% y 2% anual real, respectivamente. “Es conocido que, desde ese año, el gobierno nacional ajustó fuertemente las transferencias más discrecionales a provincias, tanto las corrientes como las de capital. 

Esa decisión generó un ajuste cuasi obligado en las cuentas provinciales (salvo que decidieran financiar con ingresos propios erogaciones que antes financiaban con transferencias nacionales). Por tal motivo, resulta interesante analizar cuánto del ajuste en el gasto provincial ocurrido entre el primer trimestre de 2023 e igual período de 2026, se debió a dicho ajuste inducido por Nación y cuánto a voluntad propia de los gobiernos provinciales”, indicaron los expertos de la Fundación Mediterránea. Así, las transferencias discrecionales a provincias disminuyeron un 66% entre el primer trimestre de 2023 e igual período de 2026, el equivalente a $ 1,7 billones de junio pasado. “Dado que el gasto total de provincias cayó en $ 4,4 billones en el mismo lapso, se concluye que un 38% del ajuste ocurrido en los últimos tres años en provincias, fue inducido por el recorte de transferencias discrecionales nacionales, mientras el restante 62% resultó producto de la propia decisión provincial (aunque seguramente influido por la caída observada también en el resto de los ingresos provinciales)”, subraya en el reporte al que accedió LA GACETA.

Si se realiza el mismo ejercicio para explicar el ajuste en el gasto corriente y de capital entre el primer trimestre de 2023 e igual trimestre de 2026, se deduce que un 51% del ajuste provincial en el gasto corriente ocurrió por voluntad propia, y un 74% del gasto de inversión contó con la misma característica.

Así, se tiene que entre los primeros trimestres de 2023 y 2026, el gasto nacional total bajó un 32% en valores constantes, mientras el gasto provincial lo hizo un 10%. Respecto al gasto nacional, en ese lapso el gasto con ajuste automático cayó un 7,6% en valores reales, cuando las erogaciones con ajuste no automático cayeron un 45,6%. En cambio, en el gasto provincial se destaca que, cuando se detrae el efecto de las menores transferencias discrecionales recibidas desde la Nación, el resto del gasto disminuyó un 6,8% en el acumulado entre 2023 y 2026 (primer trimestre). Como conclusión, los economistas indicaron que el superávit financiero de las provincias en el primer trimestre de este año fue el menor en más de una década.

El caso de Tucumán

Más gastos, menos ingresos, igual a déficit financiero

Con datos de la Dirección Nacional de Asistencia a Provincias (DNAP), el Ieral señala que Tucumán es la tercera entre las seis provincias con resultado negativo en las cuentas públicas del primer trimestre. El déficit financiero ha sido del 8,5% del total de gastos. Santa Fe muestra el peor resultado con un 18,2% negativo en el resultado financiero como porcentaje del gasto. 

Entre 2023 y 2026 pueden contarse seis provincias en las que aumentó el gasto corriente (Neuquén, CABA, Tucumán, Córdoba, Corrientes y Santa Cruz), mientras que en el resto disminuyó, con los mayores ajustes en Tierra del Fuego (-21%), Misiones (-21%) y La Rioja (-20%), detalla el Ieral. Con relación al gasto de capital, sólo en cuatro jurisdicciones aumentó en los últimos tres años (Santa Fe, Neuquén, Río Negro y CABA), mientras que en resto se observaron caídas de dos dígitos, que llegaron al 89% en La Rioja, 88% en Tucumán y Chaco y 85% en Jujuy.