Potolicchio era su apellido; un grande entre los grandes, una verdadera leyenda tucumana, que con su inesperada partida nos dejó sin habla. Julio era ese ser humano que con su mágica voz entraba en nuestros hogares y se adueñaba de nuestros corazones. Fue una marca registrada; su hombría de bien, su cotidiano y constante accionar, su capacidad intelectual, más su compromiso social lo llevaron a ocupar destacados lugares en la radiofonía y la televisión tucumanas; en vida fue un gran señor y amigo de todos. Don Julio Rómulo Potolicchio, con todas esas virtudes como currículum, en la Gobernación de “Palito“ ocupó el cargo de Secretario de Bienestar Social de la Provincia; en esa función lo conocí y nos hicimos grandes compañeros y amigos después de un triste acontecimiento ocurrido en el B° Hipódromo, de mi circuito electoral , donde había fallecido una humilde señora y la estaban velando sobre una mesa. Mi hermano Alberto Díaz, que era carpintero, me fue a pedir unos trozos de madera para fabricarle un féretro; le dije ¡ya la hablo a la concejal Teresita de Heredia! Juntos fuimos a pedirle un cajón a Julio, quien no dudó y al instante fue a gestionar un servicio de primera; además nos acompañó al lugar y como reconocimiento, como lo hacen los humildes de corazón, un vecino pidió un fuerte aplauso para Julio Rómulo Potolicchio. Es con el mismo fervor y sentimiento que hoy pido ese mismo aplauso para que te acompañe en tu alto vuelo a la casa de nuestro Dios. ¡Gracias querido amigo Julio, por haber sido tan buena persona!
Francisco Amable Díaz Franciscoamablediaz@gmail.com