El recientemente editado Cinco miradas sobre Borges por la editorial mexicana Gris Tormenta, en su colección Miradas, contiene cinco textos seleccionados por Alberto Manguel, con una breve presentación a su cargo. Los textos pertenecen a Adolfo Bioy Casares, Carlos Fuentes, Silvina Ocampo, Marguerite Yourcenar y Muhammad Zafzaf, y difieren en los años en que fueron escritos.
En el ensayo de Yourcenar, titulado “Borges o el vidente”, se lee: “En la noche de la batalla de Junín, el coronel Suárez escucha, con un siglo de anticipación, unos versos que murmura su biznieto en su lugar, como ‘desde lo antiguo de la sangre’”. Una página más adelante: “el coronel Borges, abuelo suyo, a quien mataron de dos balazos en la frontera de Uruguay”. Y una cita más, casi inmediata: “el coronel Suárez, su bisabuelo, caído en Junín, en la frontera con Perú”.
La cantidad de errores –confusiones, en verdad– históricos y geográficos en que incurre el escrito es llamativo, sobre todo por la autora, el compilador y la editorial de los cuales se trata.
El que muere en Junín (mejor dicho: cerca de Junín, provincia de Buenos Aires) es su abuelo Borges, Francisco Isidro Borges Lafinur; fue en la batalla de La Verde, partido de 25 de Mayo, también provincia de Buenos Aires, en 1874. Manuel Isidoro Suárez, bisabuelo materno de Jorge Luis Borges, fallece en 1846 en Montevideo, no en el límite de Argentina con Uruguay ni en Junín (ni el peruano ni el bonaerense).
Explicación quizás innecesaria por consabida: a Francisco Borges es quien Jorge Luis vuelve protagonista de “Historia del guerrero y de la cautiva”, de El Aleph. Su bisabuelo es el héroe de aquella “Página para recordar al Coronel Suárez, vencedor en Junín” y de ese otro poema titulado “Coronel Suárez”, quien dirigió la caballería peruana y colombiana en la batalla del Junín peruano contra el ejército realista hacia 1823. Quizás fuera que dieran a confusión el Junín de Perú, donde combate Suárez, con el Junín de Argentina, donde vivía el abuelo Borges.
Yourcenar, europea, de una época en que Google sólo era un sueño borgeano, no tiene por qué conocer estas nociones de geografía histórica, aunque otra cosa muy distinta es que el editor no lo chequee o aclare y ello alimente el desconcierto.
Una última: dice Yourcenar: “Historia universal de la infamia es el título de uno de sus primeros libros de ensayos”. Sabemos que no: sabemos que Historia universal de la infamia es, en palabras del propio Borges, “el irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética alguna vez) ajenas historias”.
Nada que un corrector, un editor y una buena nota al pie no pudieran resolver.
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Hernán Carbonel – Periodista cultural y escritor.