POESÍA
DESDE MI BARRIO
CELIA CATURELLI
(Huesos de Jibia - Buenos Aires)
El poemario de la poeta y artista plástica Celia Caturelli (Córdoba, Argentina, 1953), que tituló Desde mi barrio, transcurre en un barrio de Berlín, circundado por una Plaza, que la poesía se atrevió a habitar en pleno siglo XXI.
Un yo poético autobiográfico dialoga así con un prójimo diferente: inmigrantes de lejanas tierras: árabes y sirios, turcos, polacos y rumanos que habitan el barrio despojados de sus raíces de modo forzoso: guerras, pobreza, obligándolos a vivir separados de la lengua que los aloja. Desde ese espacio el yo poético alberga y expresa a un Yo y un Tú en fraterna cuerda. De este modo, nos habla de un gesto ético que la poesía vuelve visible en nosotros, los lectores, que somos también los otros, ellos.
El poemario está precedido por dos citas. Una, del filósofo francés René Descartes; la otra, de la filósofa española María Zambrano, ambos exiliados en distintas tierras: La razón encauzará el delirio en amor, nos dice Zambrano, iluminando el poemario.
La voz poética asimis mo va hilvanando un diálogo y también monólogo entre el yo y su amigo inmigrante: el sastre turco de Anatolia, que habita en ese barrio de Berlín. La extraña amistad, tensada por la distancia de las lenguas – amigo ,freund, arkadas—, constituye la escena central del encuentro entre un artesano y una artista.
Con una escritura despojada el yo poético expresa desde ese ángulo de la Historia: su barrio, la universalidad de lo que allí acontece gracias a la Poesía, más filosófica y elevada que la Historia.
El sintagma La Tiza abre y cierra el poemario, disemina sentido: Con la tiza entre los dedos él dibuja líneas/que pueden ser paisajes o la nieve que cae. La incertidumbre del hombre que dibuja interpela al yo poético en un somos que nos participa:…somos este hombre que en la oscuridad deambula/trazando líneas de tiza blanca... La Tiza que ha trazado la duda de Descartes en su pizarrón de geómetra es la Tiza del sastre que marca dobladillos con precisión de artesano: …La Tiza áspera dibuja una esfera un triángulo/ […]/uniendo trazos amarrando hilos/en una trama indescifrable. Así la Tiza de Descartes, la de su amigo el sastre, dibujan la poiesis de un diálogo que nos reúne.
De este vínculo entre la techné del sastre y la poiesis de la artista se desprenden las meditaciones del yo como destellos que se cruzan: Yo le cuento de quien fuera mi padre/ y él a mí de quien fuera el suyo. El yo autobiográfico encuentra amparo en su propia Poética y regresa al útero materno para volver a nacer: Allí voy resbalando/musgo agua lodo/… con los ojos abiertos:/Renacida.
El poemario se cierra con una pregunta que nos interpela: ¿Por qué no ser entonces solamente tiza? La tiza del artesano y la de la poesía la responden desde un Religare que nos hospeda.
© LA GACETA
Lucrecia Romera