La goleada contra Almagro dejó una consecuencia poco habitual en una temporada marcada por los cambios: San Martín parece llegar a un partido con más certezas que interrogantes. Mientras el plantel continúa preparando la visita del viernes a Deportivo Maipú, desde las 15 en Mendoza, Alejandro Orfila recupera alternativas, sigue de cerca la evolución de los lesionados y, salvo algún imprevisto, tendría decidido sostener la formación que viene de ganar 3 a 0 en La Ciudadela.
La principal novedad de la práctica pasó por Mauro Verón. El delantero recibió finalmente la habilitación oficial de Concacaf y quedó formalmente a disposición del cuerpo técnico para el próximo compromiso. Su aparición amplía la competencia interna en un ataque que ya cuenta con Luca Arfaras y Diego Diellos como alternativas para ocupar el centro del ataque. Tres futbolistas de características diferentes que le permiten a Orfila elegir de acuerdo con las necesidades de cada partido.
Por ahora, Arfaras parece haber sacado una pequeña ventaja. Fue titular contra Almagro, tuvo una actuación intensa y coronó su partido con el tercer gol, luego de presionar una salida rival, aprovechar el error de Lautaro Busto, superar al arquero y definir con el arco vacío. Su rendimiento, sin embargo, no representa una garantía permanente. Esa es precisamente una de las ideas que intenta instalar Orfila: elevar la competencia interna para que ningún futbolista interprete la titularidad como un lugar asegurado.
“Luca tuvo un gran rendimiento e hizo el gol, pero eso no le garantiza nada. Tienen que estar todos preparados porque, si están bien, me dan la oportunidad de elegir qué necesitamos para superar al rival”, había explicado el entrenador después del triunfo. La frase adquiere ahora mayor sentido con Verón habilitado y en condiciones de competir por un lugar.
En cuanto al parte médico, Alan Cisnero transita el octavo día de recuperación del desgarro en el recto anterior izquierdo. El volante evoluciona sin inconvenientes y ya realiza trabajos en el campo, aunque todavía deberá continuar con el proceso antes de volver a quedar a disposición. Su ausencia había obligado a Orfila a modificar el equipo contra Almagro y abrió la puerta para el ingreso de Gabriel Carabajal, una variante que terminó ofreciendo respuestas.
Carabajal no solamente convirtió el primer gol. Sus movimientos para retroceder y participar en la elaboración modificaron la estructura ofensiva. En el 4-2-4, Santiago Briñone y Agustín Graneros conformaron el doble pivote, mientras Bruno Cabrera y Álvaro Veliez dieron amplitud. El “10”, en tanto, tuvo libertad para bajar unos metros, ofrecer una línea de pase y conectar el mediocampo con el ataque. Esa distribución es una de las razones por las que Orfila tendría decidido no tocar el equipo.
Nueva alternativa para la mitad de la cancha
También hubo buenas noticias con Matías “Caco” García. El mediocampista recibió el alta médica y volvió a entrenarse con normalidad junto al resto del plantel. Su regreso amplía las posibilidades en una zona donde el entrenador encontró respuestas, pero en la que pretende mantener una competencia permanente. García puede aportar experiencia y diferentes variantes según el contexto, aunque todo indica que aguardará su oportunidad.
La situación marca una diferencia respecto de las semanas anteriores. Orfila llegó a un equipo golpeado, modificó nombres, incorporó refuerzos y buscó reconstruir primero la confianza. Después del 1 a 0 frente a Patronato y del 3 a 0 contra Almagro, ahora aparece otro desafío: consolidar. El entrenador había advertido que los buenos resultados debían servir para que los futbolistas incorporaran conceptos y se soltaran progresivamente. Mendoza será una nueva prueba para comprobarlo.
Por eso, la posibilidad de repetir los 11 tiene un valor que excede la continuidad nominal. Nahuel Manganelli estaría en el arco; Víctor Salazar, Nicolás Ferreyra, Ezequiel Parnisari y Rodrigo Ayala integrarían la defensa; Briñone y Graneros continuarían como doble pivote; mientras que Carabajal, Cabrera y Veliez se moverían alrededor de Arfaras, la referencia ofensiva.
El escenario, naturalmente, será diferente. San Martín viene de dominar a Almagro durante buena parte del primer tiempo y luego administrar una ventaja amplia. Frente al “Botellero” deberá demostrar si puede trasladar ese funcionamiento a Mendoza, sostener la intensidad y adaptarse a otro tipo de partido. Orfila insiste en que su equipo debe estar preparado para manejar distintos momentos y no depender de una única manera de jugar.
Mientras Cisnero avanza sin contratiempos, García vuelve a estar disponible y Verón ya quedó habilitado, el entrenador empieza a recuperar alternativas. Sin embargo, después de cambiar para buscar respuestas, San Martín podría repetir. Esa decisión, más que una cuestión de nombres, sería una señal de que Orfila encontró una base sobre la cual empezar a construir.