Antes de que Lionel Messi pateara un penal frente a Egipto, un joven ubicado detrás del arco comenzó a gritar, saltar, agitar los brazos e incluso a ladrar para intentar distraerlo. Cuando el capitán argentino falló el remate, el influencer celebró como si hubiera marcado un gol. Días después volvió a aparecer en un partido de la Selección, esta vez con la camiseta "albiceleste", decidido a "mufar" al equipo de Lionel Scaloni. Detrás de esas escenas hay un nombre que millones de usuarios conocen: IShowSpeed. 

Con apenas 20 años, Darren Jason Watkins Jr., más conocido como Speed, es uno de los streamers más populares del mundo. Nacido en Cincinnati, Estados Unidos, construyó una audiencia de decenas de millones de seguidores en YouTube gracias a un estilo tan caótico como impredecible. Comenzó transmitiendo videojuegos, pero su personalidad explosiva, sus reacciones exageradas y su capacidad para convertir cualquier situación en un espectáculo lo transformaron en una de las figuras más influyentes de internet.

En los últimos años, sin embargo, su contenido empezó a girar cada vez más alrededor del fútbol. Y, especialmente, alrededor de una figura: Cristiano Ronaldo.

Su admiración por el portugués es absoluta. Repite constantemente el clásico "Siuuu", viste la camiseta número 7 siempre que puede y en 2023 cumplió uno de sus mayores sueños cuando finalmente conoció a su ídolo. Esa devoción lo llevó, casi naturalmente, a ubicarse en la vereda opuesta de Lionel Messi.

Desde entonces, Speed convirtió esa rivalidad en una parte central de su personaje. En sus transmisiones suele bromear sobre el capitán argentino, cuestiona que sea considerado el mejor futbolista del mundo y exagera cada error que comete dentro de la cancha. Sus videos reaccionando a jugadas de Messi suelen convertirse rápidamente en virales y generan millones de reproducciones, especialmente entre los fanáticos de ambos futbolistas.

Durante el Mundial 2026 llevó esa rivalidad un paso más allá.

En el partido de octavos de final frente a Egipto logró ubicarse detrás del arco donde Messi ejecutó un penal. Mientras el rosarino se preparaba para rematar, Speed comenzó a gritar, mover los brazos, bailar e incluso ladrar con la intención de distraerlo. El remate terminó en las manos del arquero Mostafa Shobeir y el streamer estalló de felicidad. Convencido de que había influido en la jugada, aseguró frente a la cámara que su "ritual" había funcionado.

Sin embargo, la alegría le duró poco. Argentina reaccionó, dio vuelta el partido y terminó clasificándose a los cuartos de final.

Lejos de abandonar el personaje, volvió a aparecer en el siguiente encuentro frente a Suiza. Esta vez eligió otra estrategia. Como durante el torneo se había viralizado la idea de que todos los equipos a los que apoyaba terminaban perdiendo, decidió aprovechar esa fama de "mufa". Se presentó con una camiseta de la selección argentina con la intención de que la "Albiceleste" también quedara eliminada.

Durante todo el partido alternó entre alentar irónicamente a Argentina y desesperarse cuando el equipo de Scaloni encontraba espacios. Después del gol de Alexis Mac Allister miró a su cámara incrédulo y preguntó: "¿Qué pasa? No funciona. ¿Qué tengo que hacer?". Cuando Suiza empató recuperó la ilusión, pero el golazo de Julián Álvarez en el tiempo suplementario volvió a dejarlo sin respuestas. El tanto definitivo de Lautaro Martínez terminó por convencerlo de abandonar el estadio antes del pitazo final.

Su relación con Argentina, sin embargo, está lejos de reducirse a esa rivalidad con Messi.

A comienzos de este año eligió Buenos Aires para celebrar su cumpleaños número 20 y fue recibido por cientos de fanáticos que lo acompañaron durante gran parte de su recorrido por la ciudad. Incluso vistió una camiseta de la Selección, bailó con seguidores y transmitió en vivo durante horas. Apenas llegó, eso sí, se encontró con un mural de Messi y lanzó una frase que resumió perfectamente el vínculo que mantiene con el país: "Dos minutos en Argentina y ya veo a Messi".