Al debate instalado con el lector Javier Guardia Bosñak, respetuoso y de nivel, sobre “la empleomanía” (carta 06/07); el lector Ángel Logusso (carta “El trabajo público”, 08/07) lo confundió (o tal vez no) y empezó a reflexionar sobre los empleados públicos. Desde luego que nadie está en contra de los maestros, policías, trabajadores de la salud, etc., pero el tema es “la empleomanía”, es mejor no fingir ignorarlo. No es mi intención ser autorreferencial, pero soy jubilado estatal porque se apropiaron de mi AFJP, era la misma que había elegido el presidente Menem y el gobernador Kirchner (fanático menemista); allí hacia mis aportes como trabajador autónomo de la máxima categoría durante toda mi carrera profesional; los informes cuatrimestrales que me enviaba la aseguradora me hacían soñar con una jubilación digna. Pero el Estado se apropió de esos recursos (que eran privados) y la consecuencia fue la modesta jubilación que tengo actualmente; claramente fui estafado. A lo mejor sea una limitación mía, pero no entiendo la relación entre “los empleados, consejeros, soldados brujos y curanderos” del Virreinato, con la empleomanía de fines del siglo veinte; me parece un disparate, o quizás sea “poco inteligente” como menciona el lector Logusso. A pesar de mis limitaciones me atrevo a hacerle un aporte relacionado con esto: la colonización de América del Sur fue realizada por el estado español, en cambio la colonización de América del Norte la hicieron empresas privadas, casi un siglo más tarde: “las compañías de indias”; el lector puede comparar los resultados entre colonización estatal y privada. Las grandes obras públicas: “Chocón-Cerros Colorados” “túnel subfluvial” “embalses” “acueductos” etc. la realizaron empresas privadas. Hemos tenido hace un siglo la red ferroviaria privada más grande de Sudamérica. Comparto el orgullo del lector por los hospitales públicos, pero aprecio también al subsector privado de la salud. No me imagino a ningún político internarse en el Centro de Salud o en el hospital Padilla. Le creo al lector Logusso que “su formación política lo ayudó mucho”, por eso lo contrataron en el estado, o acaso ¿fueron sus antecedentes académicos? La “formación política ayuda mucho”, por ello no contrataron un radical ni para limpiar los baños en el hospital de Simoca. Por su “formación política” el lector puede disfrutar de una jubilación digna, desgraciadamente no es el caso de la mayoría de los empleados públicos.
Luis O. Pérez Cleip
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