La soja en Tucumán abarca históricamente entre 160.000 y 190.000 hectáreas, con epicentro en departamentos como Burruyacu, Leales y Cruz Alta. La siembra se realiza entre fines de noviembre y mediados de enero, con cultivares de diferentes grupos de madurez para adaptarse al clima del NOA. Las fechas de implantación suelen realizarse hasta diciembre o hasta enero, si ocurren déficits hídricos.

Debido a la importancia de este cultivo desde hace muchos años la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) viene realizando su taller de soja. Este año, se realizó el miércoles el XXIX° Taller de Variedades y Manejo de Soja.

Del evento, durante el cual se transfirieron los resultados más relevantes asociados al manejo del cultivo de soja en la región -información estratégica para la planificación de la próxima campaña agrícola-, participaron productores, asesores, investigadores y estudiantes.

El taller estuvo organizado en cinco bloques temáticos: contexto climático y su impacto sobre el cultivo; genética, manejo agronómico y rendimiento por ambiente; nutrición y estrategias para el manejo de malezas, plagas y enfermedades, resultados económicos y experiencias técnicas.

Arrancaron con la presentación técnicos de la sección Agrometeorología de la Eeaoc, que expusieron un trabajo detallado sobre: “Condiciones agrometeorológicas para el cultivo de soja en la provincia de Tucumán y zonas de influencia, para la campaña 2025-2026”.

Para el análisis se utilizó información proveniente de siete estaciones de la red agrometeorológica de la Eeaoc; se consideraron la evolución de las temperaturas, la radiación solar, las precipitaciones y el balance hidrológico seriado.

Informe

Según se expuso, las temperaturas máximas y mínimas mostraron un comportamiento similar en toda el área de estudio durante la campaña. En cuanto a las temperaturas máximas absolutas, en el sector este de la provincia se registraron valores superiores a 40° C desde octubre hasta enero, mientras que en las localidades ubicadas más hacia el oeste estos registros solo se alcanzaron -o estuvieron próximos a alcanzarse- durante diciembre.

La radiación solar también presentó una evolución homogénea entre las distintas localidades. El análisis detallado de la estación Monte Redondo evidenció que a partir de febrero la mayoría de los valores diarios se mantuvo por debajo de los registros normales durante un período prolongado.

Respecto de las precipitaciones, la campaña fue más lluviosa que la anterior, con acumulados superiores a los valores normales en la mayoría de las localidades analizadas. Noviembre fue un mes seco en toda el área de cultivo, pero desde diciembre las lluvias se ubicaron, en general, por encima de los valores de referencia. Enero también registró precipitaciones abundantes; en especial, en el sur de la provincia. En febrero, el sur presentó acumulados superiores a lo normal, mientras que el centro y el norte registraron valores cercanos a la media.

Durante marzo, las precipitaciones superaron el promedio en casi toda el área. Y en muchas localidades esto ocurrió durante los primeros 10 días del mes y, en varios casos, se alcanzó el mayor acumulado histórico para marzo. El sur concentró los mayores registros, mientras que el norte mostró un comportamiento más heterogéneo.

Finalmente, el balance hidrológico seriado teórico -utilizado como herramienta comparativa del almacenamiento de agua en el suelo- indicó que, aunque la campaña comenzó con niveles inferiores a los del ciclo anterior, la evolución de las lluvias permitió recuperar rápidamente las reservas hídricas. Los perfiles de suelo alcanzaron niveles de saturación durante la campaña, reflejando una disponibilidad de agua significativamente superior tanto a la campaña previa como a los valores de referencia.