Para millones de personas, Argentina-Egipto fue apenas un partido de octavos de final. Para Maria Giovanna Magistrati significó mucho más. La tucumana vivió casi siete años en el país africano, allí nació su hijo Malek Kaiser, construyó su carrera como bailarina y también aprendió a querer una cultura completamente distinta a la suya. Cuando el Mundial 2026 cruzó a las dos selecciones, supo que el encuentro tendría un significado especial para su familia.

Su llegada al país africano estuvo ligada por su amor a la danza y sus ganas de crecer profesionalmente. Después de formarse en ballet desde los seis años y convertirse en una de las mejores bailarinas de un certamen organizado por Flavio Mendoza, se mudó a Buenos Aires para continuar su carrera profesional. En 2019, una amiga le propuso viajar a Jordania para trabajar en un resort. A último momento el destino cambió y terminó aterrizando en Egipto.

Lo que iba a ser una experiencia laboral terminó convirtiéndose en una nueva vida. La pandemia la sorprendió en un hotel de Taba Heights Resort, en la península del Sinaí, cerca de la frontera con Israel. Cuando el turismo se paralizó, quedó aislada junto a otros bailarines. Más tarde decidió mudarse a El Cairo y empezó una nueva aventura.

Desde la capital egipcia participó en algunos de los espectáculos más importantes de Medio Oriente. Bailó en la boda del príncipe de Jordania, en el histórico traslado de las momias reales al Museo Nacional de la Civilización Egipcia, en la inauguración de la Avenida de las Esfinges en Luxor y del Gran Museo Egipcio, además de festivales y premiaciones internacionales en Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.

Un amor a paso lento

Aunque la adaptación no fue inmediata, terminó enamorándose del país. "Al principio fue un shock porque la cultura es completamente distinta a la nuestra. Pero cuando llegué a El Cairo me di cuenta de que era otra vida. Hay sectores muy tradicionales y otros mucho más abiertos. Yo amo El Cairo, me encanta su cultura, su historia. El Antiguo Egipto es algo fascinante", dijo.

Lo que también la sorprendió fue la pasión por el fútbol. "Son recontra futboleros. Ellos no podían creer que nosotros (los argentinos) éramos todavía más fanáticos que ellos", contó entre risas.

Según dijo, la selección egipcia despierta un fervor enorme y Mohamed Salah es muy idolatrado por los compatriotas. La clasificación de Egipto al Mundial 2026 desató una verdadera revolución. Después de haberse quedado afuera de Qatar 2022, los egipcios esperaban este momento desde hacía años. "Estaban enloquecidos. Ellos sentían que con el nuevo formato tenían muchas posibilidades de clasificar porque son uno de los equipos más fuertes de África".

PASIÓN POR EL FÚTBOL Malek nació en Egipto, pero tiene una gran admiración por Messi y Argentina.

Aun así, sostiene que hay una gran admiración por la “Albiceleste”. "Muchos decían que no importaba si perdían porque sentían orgullo de haber llegado hasta esta instancia después de tanto tiempo. Además para ellos jugar contra Messi y contra el campeón del mundo ya era un montón, respetan muchísimo a la Selección".

La pasión que contrarresta a la nostalgia

Para Giovy, vivir un Mundial lejos de Tucumán tiene un sabor distinto. Este ya es el segundo que sigue fuera del país y, aunque intenta disfrutarlo, reconoce que la distancia pesa. "Uno siempre se muere por estar en casa. En medio del partido contra Cabo Verde tuve que llamar a mi mamá para preguntarle si mi papá estaba bien o no, porque lo conozco,él es loco por el fútbol. Obviamente me gustaría verlo con mi familia, pero las circunstancias son otras”, aseguró.

Sin embargo, descubrió que hay una forma de sentirse un poco más cerca de Argentina. "No es solamente ver jugar a la Selección. Lo que más te acerca a casa es encontrarte con otros argentinos en cualquier parte del mundo. Abrazarte con desconocidos, cantar el himno, alentar juntos; en ese momento dejás de sentirte solo".

Esa emoción también atraviesa a Malek, su hijo de cuatro años, nacido en el país argentino pero con ciudadanía argentina y egipcia."Siempre digo que es más argentino que egipcio", confesó. El pequeño tiene una gran afición por el fútbol. "Le gusta tanto que va a entrenar. Además ama a Messi. Cuando lo ve por televisión se vuelve loco". Por eso, cuando se confirmó el cruce entre Argentina y Egipto, Giovy y su círculo cercano comenzaron a preguntarle por quién iba a hinchar. "Aunque le tenía confianza a Egipto, me dijo que iba a alentar por Argentina", contó.

La noticia del enfrentamiento también generó una catarata de mensajes desde El Cairo. "No podía creerlo. Todos me escribían preguntándome por quién iba a alentar Malek y hacían bromas. Yo les dije a mis amigos que hasta que terminara el partido íbamos a estar separados y que después volvíamos a hablar", dijo bromeando.

Entre las risas y las cargadas apareció una sensación inesperada. "Te parte en dos. Egipto es mi segunda casa y también es la otra identidad de mi hijo, pero siempre tira más la sangre de donde uno viene".