Gerardo "el Profe" Salorio, histórico preparador físico de las selecciones juveniles argentinas, recordó uno de los episodios más debatidos de la carrera de Lionel Messi: la decisión de no hacerlo ingresar en los cuartos de final del Mundial de Alemania 2006 frente al conjunto local. A dos décadas de aquel partido, aseguró que la eliminación fue tan dolorosa que dentro del cuerpo técnico "nunca más hablamos del tema".
Durante una entrevista en el podcast Entretiempo, de bplay, Salorio repasó su trayectoria junto a figuras como Messi, Carlos Tévez, Marcelo Gallardo, Pablo Aimar y Lionel Scaloni, pero el recuerdo del Mundial 2006 ocupó un lugar central en la charla.
Por qué Messi no entró ante Alemania en el Mundial 2006
Salorio integraba el cuerpo técnico encabezado por José Pékerman cuando Argentina quedó eliminada por penales frente a Alemania en los cuartos de final de la Copa del Mundo.
El preparador físico explicó que la planificación contemplaba administrar los minutos de un Messi de apenas 18 años, que disputaba su primer Mundial. Sin embargo, la lesión del arquero Roberto Abbondanzieri modificó todos los planes.
Según recordó, el cambio obligado del arquero, sumado a la inexistencia en ese momento de un cuarto cambio durante el tiempo suplementario, dejó sin posibilidades el ingreso del rosarino.
"Fue una decisión que con el diario del lunes lo entendemos todos", afirmó Salorio.
El expreparador físico reconoció que aquella eliminación quedó grabada para siempre en quienes integraban el cuerpo técnico.
"Nunca más hablamos del tema", confesó.
Además, reveló el profundo impacto emocional que tuvo esa derrota.
"Pasé dos noches sin dormir, llorando cuando salía el sol porque sentía que se nos había escapado una oportunidad única de ser campeones del mundo con la selección mayor", recordó.
La lección que dejó Messi sobre la frustración
Más allá del episodio de 2006, Salorio destacó la capacidad de Messi para sobreponerse a los golpes deportivos hasta convertirse en campeón del mundo años después.
Para el entrenador, la mayor enseñanza del capitán argentino no pasa por su talento futbolístico, sino por su fortaleza mental.
"La frustración es lo peor que puede tener un humano. Creo que Messi se sobrepuso a la frustración. Es un ejemplo para los chicos que hoy no logran sus objetivos. En la vida siempre se puede crecer un poquito más", expresó.
Incluso compartió una reflexión personal sobre la importancia de seguir aprendiendo y superándose.
"Tengo 67 años y todas las mañanas me levanto con ganas de seguir creciendo".
"Primero hay que formar personas"
Durante la entrevista, Salorio también habló sobre el trabajo en las divisiones juveniles de la AFA y remarcó que la formación humana siempre estuvo por encima del resultado deportivo.
Recordó que fue Pékerman quien impulsó la incorporación del psicólogo deportivo Marcelo Roffé al cuerpo técnico para trabajar el aspecto emocional de los futbolistas, convencido de que era necesario "llegar al alma, al corazón y a la cabeza del jugador".
Además, compartió anécdotas con Fabricio Coloccini y Carlos Tévez, a quien incluso recibió en su casa para convencerlo de que no renunciara a la Selección Sub-20 mientras disputaba la Copa Libertadores con Boca.
Críticas a padres y representantes
Salorio también cuestionó algunas conductas que observa en el fútbol infantil y juvenil.
Según explicó, muchos padres y representantes ejercen una presión excesiva sobre los chicos y priorizan intereses económicos antes que el desarrollo personal y deportivo de los futbolistas.
En ese sentido, sostuvo que un entrenador puede construir durante años la confianza de un jugador, pero que ese vínculo puede romperse en cuestión de minutos por la intervención de los adultos.
El vínculo actual con Lionel Messi
Consultado sobre su relación con el capitán de la Selección argentina, Salorio contó que mantienen un contacto esporádico pero afectuoso.
Como ejemplo recordó que Messi donó una camiseta para una subasta solidaria destinada a comprar una caldera para un club. También confesó que desde 2017 no volvió al predio de la AFA porque, después de 22 años de trabajo allí, la nostalgia le resulta demasiado fuerte.