Cuando la selección argentina estaba completamente lanzada al ataque en busca de la remontada ante Egipto, quedó expuesta a una contra que pudo cambiar la historia. Con el marcador 2-2 y a pocos minutos del final, Leandro Paredes apareció con un cierre providencial para cortar el avance del conjunto africano y sostener el empate que, instantes después, terminaría transformándose en el agónico 3-2 de Enzo Fernández para sellar el pase a los cuartos de final del Mundial.

Tras el encuentro, el volante admitió que recién tomó dimensión de la jugada cuando terminó el partido. "No lo volví a ver, pero ya en la cancha se venían muchos, eran muy rápidos y era una de las últimas del partido en el 2-2. Si sirve para ayudar, bienvenido sea", explicó sobre la acción que evitó una ocasión muy peligrosa para Egipto.

Una jugada que pudo cambiar la historia

Con la clasificación asegurada, Paredes reconoció que fueron sus propios compañeros quienes le hicieron notar el valor de esa intervención defensiva. "Cuando termina y mis compañeros me hablan de la jugada y me di cuenta de lo que significó, es algo muy gratificante, pero estamos para ayudar, para dar cada uno lo que puede en cada momento y creo que hoy lo hicimos hasta el final", agregó.

El mediocampista también destacó la fortaleza del equipo para revertir un partido que parecía perdido. "Nosotros no nos sentimos nunca afuera porque nunca dejamos de creer, de confiar. Habíamos hecho un gran partido controlando casi siempre y en los dos momentos que mejor nos sentíamos nos golpearon. Esta selección argentina no deja de creer nunca, no deja de confiar y hoy quedó demostrado una vez más", aseguró. Antes de irse, incluso dejó una sonrisa y un mensaje para los críticos: "Van a tener que esperar un poco más", cerró.