El análisis que el lector Guardia Bosñak hace defendiendo la “empleomanía”, contiene evidentes errores fáciles de percibir. El cierre de ingenios ocurrió en la dictadura de hace 60 años y el crecimiento del empleo que denuncio (en toda la provincia)  ocurre a partir del año 1983. No podemos responsabilizar a la dictadura de Onganía del crecimiento del empleo público, de la misma manera que no podemos culpar a Rivadavia del problema de la deuda externa; hay que hacerse cargo ahora, señor Guardia Bosñak. Además, el empleo estatal nunca sirvió ni va a servir para combatir la desocupación y disminuir la pobreza; actualmente hay más pobres y más desocupados que hace 40 años. Es necesario buscar otros caminos; en los países desarrollados el subsidio al desempleo es una herramienta; esos países tienen menos desocupados que en el nuestro. Hay también un problema moral: usar el Estado como una bolsa de trabajo produce duplicidad de funciones, gastos innecesarios, burocracia, nepotismo. La promesa del empleo público es una forma más de clientelismo político a costa de los impuestos de los contribuyentes.

Luis Ovidio Pérez Cleip                           

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