La Copa del Mundo 2026 ya tiene una de sus grandes sorpresas. Noruega derrotó 2-1 a Brasil y se clasificó por primera vez en su historia a los cuartos de final de un Mundial, en una noche inolvidable para el conjunto escandinavo y frustrante para el pentacampeón del mundo, que volvió a despedirse antes de tiempo. 

El gran protagonista fue, una vez más, Erling Haaland. El delantero del Manchester City apareció cuando el partido parecía encaminado hacia otro destino y marcó los dos goles de la remontada, a los 79 y 90 minutos. Con este doblete llegó a siete tantos en el torneo e igualó a Lionel Messi y Kylian Mbappé en la cima de la tabla de goleadores.

Brasil tuvo todo para ponerse en ventaja desde el comienzo. A los 15 minutos, el árbitro sancionó un penal tras una infracción dentro del área, pero Bruno Guimarães desperdició la oportunidad al fallar su remate. Ese error terminó pesando con el correr de los minutos.

El equipo dirigido por Carlo Ancelotti dominó gran parte del encuentro y generó las mejores situaciones durante la primera etapa, aunque le faltó precisión para romper el cero. Noruega resistió con orden, apostó por las transiciones rápidas y esperó su oportunidad.

La recompensa llegó en el tramo final. A falta de poco más de diez minutos, Haaland aprovechó un descuido defensivo y abrió el marcador para los europeos. Cuando Brasil se lanzó desesperadamente al ataque en busca del empate, el goleador volvió a aparecer en el tiempo agregado para sentenciar la clasificación con otro tanto que desató el festejo noruego.

El descuento brasileño llegó también desde el punto penal. Ya en el tiempo adicional, Neymar convirtió una pena máxima y le puso algo de suspenso al cierre, aunque el reloj ya no dejó margen para una reacción.

De esta manera, Noruega escribió la página más importante de su historia mundialista. Con una generación encabezada por Haaland y Martín Ødegaard, el seleccionado escandinavo dejó en el camino a uno de los máximos candidatos al título y confirmó que ya no es una sorpresa, sino un serio aspirante a pelear por la Copa del Mundo.

Para Brasil, en cambio, la eliminación representa un nuevo golpe en su búsqueda por volver a conquistar un Mundial, una cuenta pendiente que se extiende desde Corea-Japón 2002.