El crédito en pesos al sector privado sigue estancado. Este año el Banco Central avanzó en la normalización de encajes, lo que ayudó a bajar la volatilidad de tasas y permitió que algunas activas cedieran, pero otras -sobre todo las que reciben las familias- siguen muy elevadas, indica un diagnóstico de Invecq Consultora Económica. Se espera que, en la segunda mitad de 2026, haya cierto repunte de los préstamos en moneda local, aunque no lo suficiente grande como para traccionar fuertemente el consumo, dado el círculo vicioso en el cual se encuentran -mora elevada y tasas que no comprimen-.

La fuerte expansión del crédito entre comienzos de 2024 y mediados de 2025 fue un factor clave para explicar el rebote económico, en particular en los sectores más ligados al consumo interno. Ese ciclo se cortó a partir del desarme de las LEFI y la tensión preelectoral en julio del año pasado, que incrementó fuertemente la volatilidad de las tasas de interés y, sumado al posterior endurecimiento de encajes, llevó a las activas a saltar con fuerza, señala la consultora. Esa combinación le quitó tracción a la dinámica del crédito, que pasó de crecer a un ritmo elevado muy elevado (6% mensual, en términos reales y corregido por estacionalidad) a quedar en la práctica estancado, alternando meses de leve crecimiento con otros de leve contracción. 

El salto en las tasas, la caída del ingreso disponible, por el retroceso del salario real y el ajuste de tarifas -las familias destinan cada vez más ingresos al pago de deudas previas- conspiraron contra los préstamos. El salto en la morosidad lleva a una mayor racionalización del crédito y a que las entidades financieras exijan una prima mayor para compensar la irregularidad. Sumado a esto, el calendario electoral también juega un rol en la perspectiva de reducción de tasas activas, sobre todo en Personales, que suelen pactarse a 24 meses: los bancos se resguardan ante el riesgo de que, si el BCRA volviera a endurecer la política monetaria en el tramo electoral, la suba de las tasas pasivas les achique el margen sobre esos préstamos ya pactados, acota Invecq. 

De esta manera, se configuró un círculo vicioso del que no es fácil salir: con esta morosidad no bajan las tasas, y con estas tasas no repunta el crédito. 

La buena noticia es que el ritmo de incumplimientos empezó a moderarse. Según la consultora, se espera una recuperación: el ingreso disponible mejoró en el margen, los incumplimientos dejaron de crecer y las tasas activas para empresas comprimieron.