Los datos publicados por LA GACETA dejan al descubierto una realidad que no puede maquillarse con discursos optimistas. Que cuatro de cada 10 jóvenes menores de 35 años ya enfrenten problemas de morosidad no es un indicador aislado: es la evidencia de que el rumbo económico está comprometiendo el futuro de una generación. Cuando miles de jóvenes pierden su condición de sujetos de crédito, no solo se les dificulta acceder a un préstamo para estudiar, emprender, comprar un vehículo o una vivienda. También quedan marcados por un historial financiero que los condicionará durante años, limitando sus oportunidades de crecimiento y desarrollo. El aumento sostenido de la mora familiar demuestra que el ajuste económico está siendo absorbido por los hogares, mientras el poder adquisitivo continúa deteriorándose. Lejos de sentar las bases de un crecimiento sólido, se está construyendo un escenario donde el endeudamiento, la exclusión financiera y la falta de perspectivas amenazan con hipotecar el futuro de toda una generación. Ningún modelo económico puede considerarse exitoso cuando condena a sus jóvenes a comenzar su vida adulta con las puertas del sistema crediticio cerradas.
Williams Fanlo
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