Las consultas vinculadas a consumos problemáticos crecieron cerca de un 40% en Tucumán durante el último año. Según datos provistos por el Sistema Provincial de Salud (Siprosa), se pasó de aproximadamente 14.000 consultas registradas en 2024 a cerca de 19.000 en 2025, una demanda que se concentra principalmente en jóvenes de entre 15 y 29 años. Detrás de esas cifras aparecen problemáticas conocidas, como el consumo de alcohol y drogas, pero también fenómenos más recientes como las apuestas online, el uso compulsivo del celular, los videojuegos y otras formas de consumo vinculadas al entorno digital.

Este es el informe publicado hace tres días, en el que plantean las formas en que se desenvuelve esta problemática en la actualidad, sobre todo con la ludopatía que, se cree, ha de haber aumentado en este tiempo del Mundial de Fútbol porque están creciendo las apuestas al ritmo de la multiplicación de plataformas y anuncios que aparecen durante cada partido. “Las nuevas tecnologías generan más acceso, pero también más gravedad. Como no hay control, la problemática se descubre tarde. Y eso es peligrosísimo”,  advirtió  Juan Zelaya Conti, director de Abordaje Integral de Adicciones. Si bien esta situación del consumo de alcohol no ha cambiado con respecto a hace una década, se ha detectado un fuerte crecimiento en la ingesta de bebidas energizantes -principalmente entre varones- y en el uso de cigarrillos electrónicos o vapeadores, con mayor presencia en adolescentes mujeres.

Los especialistas explican que en muchos pacientes el juego se combina con otras conductas compulsivas. Jóvenes que pasan noches enteras despiertos mirando partidos y apostando; personas que permanecen encerradas días enteros sin comer; familias amenazadas por prestamistas. Hay pacientes que tienen síndrome de abstinencia muy fuerte: dolores de cabeza insoportables, ansiedad extrema, pensamientos obsesivos.

Lucas Haurigot Posse, secretario de Políticas Integrales sobre Adicciones, destaca la importancia de fortalecer programas como “preventores escolares”, donde jóvenes del último año reciben herramientas de primeros auxilios psicológicos. También se está trabajando en una estrategia de descentralización de la atención en salud mental y consumos problemáticos. Para Carolina Schargorodsky, directora del Programa Universitario para el Estudio de las Adicciones (PUNA) de la UNT, una de las claves de la prevención es ofrecer alternativas saludables de ocio para los adolescentes. En lugar de limitar el uso de la tecnología, como se ha propuesto en algunas escuelas, es necesario ofrecer opciones que les permitan canalizar su energía de manera constructiva, como el deporte y las actividades culturales.

El crecimiento de las consultas indica que hay mucho por hacer. “Si no contamos con redes de contención, de promoción y de prevención, y nos quedamos solamente en el aspecto sanitario o asistencial, el abordaje queda incompleto”, finalizó el director de Abordaje Integral de Adicciones.