Uruguay puede jugar feo. Puede quedar eliminado. Si repasamos los últimos 40 años, esa escena se repitió muchísimas veces. Pero lo que sí resulta muy poco habitual es ver un Uruguay sin rebeldía, sin coraje, sin la famosa garra charrúa. Esa fue la imagen durante todo este Mundial 2026.

La aventura mundialista de la “Celeste” llegó a su fin de la manera más dolorosa. Los dirigidos por Marcelo Bielsa llegaron a Guadalajara dando por sentado que ganar era la única opción para seguir con vida en la Copa del Mundo. Pero ni siquiera pudieron conseguir un empate, que gracias al increíble 0-0 entre Cabo Verde y Arabia Saudita, les hubiera alcanzado para ser segundos en el grupo y avanzar a los dieciseisavos de final.

España sabía que, tras el empate en su debut, no tenía margen para relajarse. Pero el conjunto europeo ganó 1-0, y se quedó con los tres puntos con total facilidad. Aunque su rendimiento fue algo apático y deslucido, no le hizo falta tirar toda la carne al asador ante el pobrísimo equipo uruguayo.

Desde el pitazo inicial, las posturas de ambos elencos dijeron todo. España salió con excesiva tranquilidad, casi como si supiera que el rival no tenía armas para lastimarlo. Bielsa quería presión alta y transiciones rápidas. Y por ratos, el equipo lo ejecutó. Con pocos pases, los atacantes uruguayos conseguían profundizar a las espaldas de los defensores españoles y obligar a Unai Simón a intervenir. Había algo ahí. O mejor dicho, pudo haberlo.

Uruguay presionaba, pero dejaba la sensación de que nunca estuvo convencido de ese plan. El equipo alternaba ráfagas de intensidad con momentos de desconexión, como si todavía no hubiera decidido si el “Loco” tenía razón o no. España no necesitó resolver el debate: esperó el error.

Y llegó a los 41 minutos. Marcos Llorente capturó un balón suelto por la banda derecha y envió un centro al área. Álex Baena controló y remató de media vuelta. El tiro no llevaba demasiada potencia, pero a Fernando Muslera se le escapó de las manos, en su tercer error en tres partidos. El gol sentenció todo. Golpeado, Bielsa movió el banco de suplentes de cara al complemento y decidió reemplazar a Muslera por pedido del golero. Pero ya era tarde. A los 12’ del complemento, el entrenador, en otra decisión polémica, dispuso la salida de Federico Valverde para que ingresara Federico Viñas. Uruguay continuó empujando e intentó lastimar utilizando las bandas con las proyecciones de sus laterales, pero la cabeza de sus jugadores no estaba para grandes muestras de lucidez.

España buscó refrescar su estructura promediando la hora de juego con las entradas de Dani Olmo y Fabián Ruiz, ganando algo de tenencia pero sin generar situaciones claras de peligro, a excepción de un mano a mano aislado de Ferran Torres que se estrelló en el travesaño. Los minutos finales se transformaron en un escenario de pura desesperación para Uruguay. En medio de las protestas por una polémica falta sobre Pau Cubarsí, la impotencia se apoderó del equipo y Agustín Canobbio terminó viendo la roja, dejando a la "Celeste" con 10 hombres.

El pitazo final consumó la eliminación de Uruguay. Por la zona, los rivales, la historia, y sus nombres, es una sorpresa. Pero cualquiera que siga a la selección uruguaya en los últimos años sabía que pensar en un desenlace como este era algo difícil, pero no descabellado. Sucedió.