Hace 40 años un hombre desconocido, una selección que nadie quería, cuestionada por gran parte del periodismo, hizo posible lo imposible. Su nombre Diego armando Maradona. Recuerdo -siendo entonces un chico de 6 años- lo que generó en ese momento cuando marcó el mejor gol de la historia, sacándose a todo inglés que venía por él. Una obra de arte que sigue emocionando hasta hoy. Luego vencimos a Bélgica y a Alemania occidental para ser campeones por segunda vez. Con el paso del tiempo me fui dando cuenta de que eso no fue un simple partido de fútbol, sino una epopeya única, en la que Diego le devolvió a un país entero el orgullo que le había sido robado por una dictadura y una guerra tan cruel y dura como fue Malvinas. El que no vivió esa época jamás podrá entender todo esto y solo me queda agradecer haber sido parte de un acontecimiento histórico que convirtió a Diego en un ser de otra galaxia. El “barrilete cósmico” hizo felices a todos. De tantos libros y documentales premiadas en distintos festivales de cines de Europa, me quedo con la frase de Roberto Fontanarrosa: “no importa lo que hiciste con tu vida sino lo que hiciste con la nuestra”. Gracias Diego, hasta la eternidad.

Fernando Esteban Saade  

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