(Por Don Renegón) Anulo mufa. Esa fue mi frase de cabecera desde que Lionel Messi anotó el segundo gol del triunfo que clasificó a la Selección a la próxima fase del Mundial. Es que, al mejor estilo argentino, no sólo muchos se subieron al carro triunfal, sino que además lo hicieron sobre las espaldas del crack. Ojo, porque ese puede ser un turucuto demasiado pesado e imposible de sostener.

En el barrio ya están editando un tomo completo de elogios para el mejor de todos. Amo, rey, inhumano, extraterrestre y no sé cuántos calificativos más le pusieron. Hasta un relator, sin ponerse colorado, dijo: “ni en la play lo hacen jugar tan bien”. Está perfecto que Messi genere semejante entusiasmo, pero tampoco le hagamos más pesada la carga de la que ya lleva. Apoyo sí, ilusión también, pero anulo mufa.

El mediodía fue para el infarto. Como si fuera un velocista de 100 metros, esperaba que el jefe diera el visto bueno para terminar la jornada laboral. En el auto me sentía Franco Colapinto, lástima que los otros conductores parecían haberse puesto de acuerdo para circular a paso de hombre. “Tanto esfuerzo tiene su recompensa”, dijo el verdulero cuando me vio llegar a casa derrapando como piloto de rally. Anulo mufa.

¡Mamita querida! Cómo le gusta al periodismo deportivo atar éxitos del pasado para sostener la alegría del presente. Todos coincidieron en que el segundo triunfo del certamen llegó justo cuando se cumplían 40 años de la victoria de Argentina sobre Inglaterra en México 1986. Todos recordaron el gol con la mano de Diego Maradona, pero pocos destacaron aquella sinfonía de gambetas que terminó convirtiéndose en el gol más hermoso de la historia de los mundiales. ¡Basta de recurrir a estas estrategias para inflar todavía más la ilusión! Anulo mufa.

Al terminar el encuentro, en casa, en la calle, en la mesa del café, en la guardería y en el supermercado, me crucé con unos 5.000 Lionel Scaloni que explicaban aciertos tácticos y detallaban cuál debía ser el plan para la próxima fase. ¡Paren un poco! Vamos despacio, a pasitos, como dijo Messi. Todavía queda un partido más y recién después se podrá hablar del siguiente rival. Por eso, anulo mufa.

Como ocurre siempre en estas instancias, los expertos empezaron a descubrir candidatos. En la conferencia de prensa de Scaloni, varios periodistas extranjeros le avisaron al entrenador que Argentina es una de las favoritas para quedarse con el título. Anulo mufa.

Messi, como hizo durante toda su carrera, volvió a dar una lección de humildad. Mientras recibía una avalancha de elogios, él sólo atinaba a repetir: “estoy con bronca porque pateé mal el penal”. Pero pocos escucharon ese llamado a la realidad. Ya comenzaron las especulaciones sobre si debe jugar contra Jordania todo el partido, 45 minutos, media hora o apenas unos minutos para descansar.

En fin. Messi ya se sacó de encima toda la mochila que le cargaron durante años. Las dos Copas América y el Mundial de Qatar terminaron con cualquier discusión posible. Ahora sólo queda disfrutarlo mientras siga en una cancha. Y si algún día decide que este es su último baile, habrá que agradecerle y aplaudirlo de pie. Pero falta para eso. Por ahora, que siga jugando, gambeteando y haciendo felices a millones. Por las dudas, anulo mufa. Hasta la próxima renegada.