En la antesala del partido de la Selección Argentina ante Austria, el Fan Fest oficial en Dallas reúne a miles de hinchas. En ese escenario, Matías Auad, enviado especial de LA GACETA, recogió dos historias que sintetizan el espíritu del Mundial.
Una de las voces más llamativas fue la de Jorge Gabriel, sacerdote argentino oriundo de La Plata, que vive en Estados Unidos desde hace casi tres décadas. Llegó tras la crisis económica de fines de los 90 y actualmente desarrolla su labor pastoral en una comunidad hispana, con fuerte presencia de migrantes.
“Vine por necesidad, me quedé y hay que trabajar todos los días”, resumió. Su tarea incluye asistencia a personas con problemas de adicciones y acompañamiento a veteranos de guerra, una labor que, según contó, realiza sin remuneración.
Hincha confeso de la Selección, recordó su vínculo familiar con el fútbol argentino y su fanatismo creció con los años, pese a no haber podido jugar en su infancia. También dejó definiciones sobre la vida en Texas y la cultura estadounidense, donde destaca la fe de las comunidades latinas y el duro impacto del consumo de drogas sintéticas.
En la previa del partido, el sacerdote se mostró expectante, aunque con una mirada particular sobre la organización del fútbol argentino y su conducción actual, tema que no esquivó durante la charla.
Un tucumano jubilado en su segundo Mundial
La otra historia es la de Ricardo, tucumano recientemente jubilado que decidió viajar junto a Estados Unidos para vivir su segundo Mundial, tras haber estado en Francia 1998.
“Es como un viaje de egresados”, dijo entre risas, al explicar su decisión de emprender la experiencia apenas obtuvo su jubilación. Viajó junto a su hijo y, sin entrada para el estadio, se sumó al Fan Fest como punto de encuentro con otros argentinos.
Comparó esta Copa del Mundo con la de 1998 y también con la de Rusia, a la que asistió su hijo, y marcó diferencias claras: “En Europa se vive más el fútbol. Acá el impacto es distinto, más disperso por la cantidad de sedes y por la cultura deportiva local”.
Además, señaló el alto costo de la estadía en Dallas y el Fan Fest, con precios que -según relató- duplican o triplican los valores habituales fuera del predio.Una previa con clima mundialista