En la previa al duelo frente a Austria, Lionel Scaloni dejó en claro cuál es la principal conclusión que le dejó el desarrollo del Mundial 2026 hasta el momento: no existen rivales sencillos y las diferencias entre las selecciones son cada vez menores. En la conferencia de prensa previa al segundo compromiso de la selección argentina, el entrenador analizó las particularidades del torneo, explicó cómo modificó su trabajo la implementación de las pausas durante los partidos y aseguró que los 26 futbolistas del plantel están disponibles para jugar.
“Austria es un rival difícil, vertical, que presiona bien y sale a buscar el partido. En el Mundial se está viendo que no hay partido fácil”, advirtió el entrenador al ser consultado sobre el próximo adversario de la Albiceleste.
Para Scaloni, además del crecimiento de los equipos, hay un factor que está condicionando el desarrollo de los encuentros. “Las condiciones de calor y que el partido se pare constantemente le pueden dar una mano al equipo teóricamente más débil porque tiene tiempo para recuperar”, explicó, aunque enseguida aclaró que mantiene su confianza en los favoritos: “Yo creo que las grandes selecciones van a estar en la definición”.
Uno de los cambios reglamentarios que más llamó la atención en esta Copa del Mundo es la pausa obligatoria para hidratación, que en la práctica divide los encuentros en cuatro bloques. Sobre ese aspecto, Scaloni reconoció que el cuerpo técnico tuvo que adaptarse rápidamente.
“Todo lo que tengamos en la cabeza puede cambiar en base a lo que pasa en esos 22 o 23 minutos de juego”, explicó. Y agregó que esas interrupciones funcionan casi como un pequeño entretiempo: “Lo que normalmente se hace en un entretiempo común, ahora lo hacemos en esas pausas buscando soluciones”.
El entrenador reveló además cómo trabaja el banco de suplentes durante esos momentos. “Intentamos analizar y corregir hablando mano a mano, sin usar computadoras ni tablets”, señaló.
Consultado por una tendencia que se observó en algunos partidos recientes de Argentina, donde el equipo cedió la posesión y se replegó, Scaloni negó que exista una estrategia deliberada para jugar de contragolpe: “No es una idea que tenemos en la cabeza jugar así. Siempre nos gustaría ser dominadores, pero cuando hay un rival que hace las cosas mejor o te somete, hay que atrincherarse y defender”, sostuvo.
Sin embargo, valoró la capacidad de respuesta de sus jugadores cuando deben atravesar esos momentos adversos. “Lo importante es que el equipo reacciona y está pronto para defender cuando pasa eso; es lo que me deja tranquilo”, remarcó.
El técnico también fue consultado sobre la evolución del mediocampo desde la consagración en Qatar y destacó que el plantel mantiene una línea de trabajo consolidada pese a las incorporaciones.
“El equipo ha mantenido una línea y no han bajado el pistón”, afirmó. En ese sentido, resaltó el aporte de nuevas variantes ofensivas: “Ahora hemos sumado a Thiago, que nos da un poco más de uno contra uno por izquierda. También tenemos variantes para hacer un juego más vertical con Giuliano o Nico González y la fuerza que aporta Nico Paz”.
Otro de los temas abordados fueron las recientes declaraciones de Carlo Ancelotti sobre la intensidad del seleccionado argentino. Lejos de polemizar, Scaloni interpretó que el comentario fue positivo: “Entendí muy bien lo que quiso decir y fue un halago más que una crítica”, aseguró. Para el entrenador, la intensidad actual del fútbol pasa por otros aspectos tácticos. “Creo que pasa por intentar que no te hagan daño cuando no tienes la pelota. Por el calor y porque los jugadores llegan con lo justo físicamente, hay pocos equipos que presionen alto; la mayoría se hace fuerte en la mitad de la cancha”, analizó.
En cuanto al estado físico del plantel, llevó tranquilidad pese al desgaste acumulado por la temporada europea. “Estar al 100% es difícil para todos los jugadores por la cantidad de partidos que jugaron en el año. Algunos tienen pequeños problemas, pero lo importante es que los 26 están disponibles para jugar al máximo de sus posibilidades”, indicó.
Hubo también espacio para un momento más emotivo cuando le preguntaron por el 40° aniversario del histórico gol de Diego Maradona a Inglaterra en el Mundial de México 1986: “Estaba en la casa de mi abuelo, donde vivíamos todos porque no teníamos casa propia. Lo vi en un televisor muy chiquitito; es emocionante, mañana lo veremos por todos lados y lloraremos un poquito también”, recordó.
Sobre el cierre, fiel a su estilo, evitó revelar cuáles fueron los aspectos negativos que detectó tras la victoria por 3 a 0 en el debut. “No te las voy a decir, no creo que haya un entrenador que te diga las cosas negativas de su equipo en público”, respondió entre sonrisas. Aunque enseguida reconoció que el análisis interno es permanente: “Lógicamente tenemos puntos débiles y siempre hay cosas para corregir. Si un jugador hizo algo mal, se lo mostramos y se lo explicamos para que mejore”.
El mensaje final dejó una idea que atraviesa todo el ciclo del entrenador: la fortaleza colectiva. “Creemos firmemente en que el grupo es el que saca adelante las situaciones tanto buenas como malas. Al lado de un amigo siempre es mejor vivirlas”, resumió Scaloni antes de afrontar un partido que puede acercar a la Argentina a la clasificación.