Faltan diez minutos, el partido sigue empatado y la pelota queda al borde del área. En el living nadie se sienta. Para la mayoría, todo termina en un festejo o una desilusión. Pero para algunas personas, esa descarga emocional puede convertirse en una urgencia médica. Estudios realizados durante distintos Mundiales muestran que los eventos cardíacos aumentan durante los partidos decisivos.

“Uno tampoco puede ser un agente del pánico y hacer creer que cualquiera va a tener un problema por gritar un gol”, aclara el doctor Roque González, cardiólogo, referente en rehabilitación cardiovascular del Siprosa y especialista en Medicina del Deporte del Ministerio de Salud Pública. Sin embargo, advierte que las emociones intensas pueden actuar como desencadenantes en personas predispuestas.

Los eventos cardiovasculares vinculados a situaciones de alta carga emocional suelen aparecer en personas con hipertensión, diabetes, colesterol elevado, sobrepeso, tabaquismo o antecedentes cardíacos. “No es que el fútbol mate por sí mismo, pero una emoción fuerte puede desencadenar un infarto, un síndrome coronario, una arritmia, un pico de presión arterial o incluso un accidente cerebrovascular en quienes ya tienen factores de riesgo”, señala.

Frente a un gol, un penal o una definición ajustada, el organismo libera adrenalina, noradrenalina y cortisol. Esa combinación sube la frecuencia cardíaca, eleva la presión arterial y favorece la formación de coágulos y arritmias. En un corazón sano, el impacto pasa sin consecuencias. En un corazón con una arteria parcialmente obstruida, la mayor demanda de oxígeno no siempre tiene respuesta, y ahí aparece el riesgo real.

El doctor advierte que los grandes torneos de fútbol producen un fenómeno medido y documentado: el aumento de eventos cardíacos durante los partidos, ya sea que el equipo que alientan gane o pierda. “El cuerpo no reacciona diferente ante una gran alegría o ante una gran tristeza. Esa descarga se llama tormenta catecolaminérgica y es la misma respuesta que tiene el organismo frente a cualquier situación de estrés intenso”, explica.

Los casos no son ajenos. El 11 de junio pasado, durante los minutos previos al partido inaugural entre México y Sudáfrica en el Estadio Ciudad de México, un hombre mayor sufrió un infarto en la Puerta 1 del recinto. Las autoridades lo trasladaron al Hospital General de Zona del IMSS y fue dado de alta estable. El incidente sucedió en el momento de mayor concentración de hinchas, con el estadio colmado y la tensión del debut mundialista en el ambiente.

Los antecedentes respaldan la advertencia. En 1998, cuando Argentina eliminó a Inglaterra por penales en el Mundial de Francia, el British Medical Journal registró un aumento del 25% en los infartos agudos de miocardio en Londres ese mismo día. En el Mundial de Alemania 2006, un estudio de The New England Journal of Medicine detectó que los episodios cardíacos se triplicaron cada vez que jugaba la selección local, con un pico durante la eliminación de Argentina a manos de Alemania. En España, estudios difundidos en 2022 registraron un aumento del 30% en las hospitalizaciones por síndrome coronario agudo después de derrotas del equipo local.

El especialista pone el foco en los síntomas que no admiten demora en la consulta: dolor en el pecho que se extiende al cuello, al hombro o a la espalda, sudoración fría, falta de aire inusual y palpitaciones acompañadas de malestar general. “Cuando aparecen estos síntomas no hay que esperar a que termine el partido ni a que alguien venga a buscarte. Ese tiempo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”, subraya González. La recomendación es siempre la misma: acudir de inmediato a una guardia con atención cardiológica las 24 horas.

Los más expuestos

Los grupos más expuestos coinciden con los de siempre: hombres mayores de 40 años, hipertensos, diabéticos, fumadores, personas con colesterol alto o antecedentes cardíacos. “Una persona joven puede tener un infarto a los 25 años, pero es poco frecuente. Los problemas coronarios empiezan a aparecer con más fuerza a partir de los 35 o 40 años y aumentan con el paso del tiempo”, detalla el cardiólogo.

El combo se complica con los hábitos propios de cada partido. González advierte que el alcohol y las bebidas energizantes elevan el riesgo de arritmias, mientras que el cigarrillo y el exceso de cafeína afectan de manera directa a las arterias coronarias. A esto se suma un dato que sorprende: durante los días de partido cae la adherencia a la medicación. Según cifras de la Federación Argentina de Cardiología, solo el 50% de los hipertensos toma su medicación los días que juega la Selección, contra el 66% en los días sin partido. Entre las personas con diabetes la diferencia es de 44% contra 60%, y entre quienes toman medicación para el colesterol, de 50% contra 70%.

“Estrés emocional, sedentarismo, comida con exceso de grasas y sal, cigarrillo y menos adherencia a la medicación. Ese es el combo ideal para que un evento cardíaco suceda”, resume González.

Alentar sin sobresaltos

La Federación Argentina de Cardiología y el propio González coinciden en una serie de cuidados simples para vivir el Mundial sin sustos:

- Moderar el consumo de alcohol.

- Evitar picadas con exceso de grasa y sal.

- Tomar agua durante el partido.

- Caminar durante el entretiempo.

- No fumar.

- Limitar bebidas energizantes y exceso de cafeína.

- Respetar los horarios de la medicación.

- Tener identificado el centro de atención más cercano.

“Si soy una persona ansiosa, en lugar de tomar cerveza y comer maní puedo tomar un vaso de agua o caminar un poco durante el entretiempo. Eso también ayuda a descargar la tensión”, aconseja el médico.

La pasión por el fútbol no se discute. Tampoco hace falta resignarla para cuidar el corazón: alcanza con conocer los propios límites, sostener la medicación al día y reconocer a tiempo las señales de alarma. Como resume la consigna que circula entre los cardiólogos en este Mundial: alentar con el alma, pero cuidar el corazón.