Cambio de clima. El fútbol, se sabe, crea mundos a partir de detalles. El gol de Santiago Briñone contra Temperley sirvió para rescatar un punto que hasta momentos antes parecía utópico y permitió que San Martín cerrara la primera rueda del torneo con un atisbo de sonrisa, medida, pero sonrisa al fin.
Y la salida de los jugadores del estadio Alfredo Beranger reflejó esa modificación en los ánimos de la delegación, sobre todo en relación a lo sucedido apenas una semana antes en Munro, tras la derrota por 2 a 0 frente a Colegiales. La crispación de entonces dio paso al alivio, a una cierta confianza de cara al futuro.
Un factor esencial para el cambio no fue solo el resultado. Es que en el norte del Gran Buenos Aires el que salió a hablar con la prensa fue el técnico interino Hernán De Camilo, quien había hecho lo que pudo en aquel desafío frente al “Tricolor”, con apenas un par de entrenamientos sobre sus espaldas tras la salida de Andrés Yllana.
Ahora, después de la igualdad 1 a 1 en el sur del Gran Buenos Aires, quien enfrentó a los grabadores ya fue un entrenador designado, Alejandro Orfila. Esa fue una diferencia clave con respecto a Colegiales: con un timonel experimentado al mando, el equipo mostró reacción en el complemento tras un primer tiempo decepcionante y se alzó con un punto reconfortante.
Las voces del vestuario también reflejaron esta distancia entre un partido y otro. “Veníamos de una racha muy negativa; en el segundo tiempo salimos con otra actitud y llegamos al empate. Creo que este es el camino”, dijo Jorge Juárez, el primer futbolista en abandonar el vestuario y disponerse a hablar con la prensa.
“Tucu” expresó el estado de ánimo generalizado en el plantel tras el 1 a 1. “No nos vamos conformes por el resultado, pero sí por lo que dimos. Mostramos otro carácter, lo fuimos a buscar en una cancha difícil, de visitante siempre es bueno sumar”.
Además, Juárez dejó entrever qué pretende Orfila de “su” San Martín. “¿Cómo nos vamos adaptando a él? Hicimos trabajos más intensos porque él necesita más intensidad en el equipo, durante la semana trabajamos muy bien y eso se reflejó en las presiones durante el partido”.
Con optimismo de cara a lo que se viene
A metros de él, Matías García también habló con los periodistas que esperaban a la puerta del vestuario en el Beranger. Curiosamente, del otro lado del portón, lo aguardaba aquel mismo hincha con el que el sábado anterior había tenido un altercado.
“Tuvimos una discusión, no una pelea. Es un tema que aclaré en la semana en Tucumán, que para mí queda ahí, son cosas que pasan en el fútbol”, respondió “Caco” ante una consulta de LA GACETA.
“Te puedo hablar del partido, del resultado, de la actitud que tuvimos… Ojalá que sea el comienzo de grandes cosas”, deseó el volante, quien en Turdera nuevamente ingresó en el segundo tiempo. “Me gustó que nunca bajamos los brazos, siempre lo intentamos y pudimos cortar la racha de derrotas. Fue un buen empate de visitante”.
“La idea del entrenador la iremos conociendo a partir de que vayan pasando los días… tenemos tiempo para trabajar, así que iremos en busca de eso”, dijo antes de calificar de “correcto” el partido realizado frente al “Gasolero”.
Finalmente, también compareció ante la prensa el impensado goleador de la tarde, Briñone, quien nunca antes había convertido con la camiseta del “Santo”.
“Hacía mucho que quería hacer un gol, la semana pasada tuve una posibilidad desde muy cerca y le erré al arco. Yo estaba convencidísimo que en este partido podía ser, y así fue”.
“Fue un partido muy duro. Creo que hubo un tiempo para cada uno. Nos vamos un poco amargados porque queríamos los tres puntos para tener una semana un poco más tranquila, pero por lo menos pudimos convertir un gol, que hacía varios partidos que no lo podíamos hacer”, destacó.
Ante la consulta de LA GACETA sobre si la llegada de un nuevo entrenador impactó positivamente en el plantel, Briñone respondió: “Tenés que renovar las energías… tenés que hacer las cosas mejor de lo que venías haciendo porque el técnico nuevo va a decidir a quién pone y a quién saca. Todos empezamos desde cero”, reconoció.
Tanto Briñone como sus compañeros dejaron la zona de vestuarios -algunos abordaron el micro para volver a Tucumán, otros se dispusieron a disfrutar de los días libres con sus familias en Buenos Aires- con cierta satisfacción, propia del deber parcialmente cumplido.
Es lógico, porque se rescató un empate que a la larga puede sumar más que un punto. Y porque tal como dijo “Caco” García, ahora “arranca todo de nuevo”.