Estados Unidos confirmó su clasificación a los 16avos de final al derrotar por 2 a 0 a Australia en Seattle y ratificó su condición de uno de los equipos más sólidos de la fase de grupos del Mundial. El conjunto dirigido por Mauricio Pochettino resolvió el encuentro con una actuación convincente, en la que volvió a exhibir una identidad marcada por la intensidad, el control del balón y la eficacia en los momentos clave.

La diferencia comenzó a construirse desde temprano. La presión alta y la agresividad ofensiva de los anfitriones provocaron el gol en contra de Cameron Burgess, mientras que sobre el cierre del primer tiempo Alexander Freeman amplió la ventaja en una acción que necesitó la intervención del VAR para ser validada. El 2 a 0 reflejó con justicia lo que ocurría en el campo de juego.

Estados Unidos dominó el desarrollo casi de principio a fin. Con cerca del 70% de posesión, una amplia superioridad en pases completados y más situaciones de peligro, controló el ritmo del partido y minimizó las posibilidades de reacción de Australia. Los oceánicos intentaron modificar el panorama con cambios durante el complemento, pero nunca lograron incomodar seriamente a un rival que se mostró firme en todas sus líneas.

El anfitrión brilló sin su principal figura

Uno de los aspectos más destacados fue que el equipo consiguió otra victoria importante sin contar con Christian Pulisic, su principal figura. Lejos de resentirse, el funcionamiento colectivo volvió a sobresalir y dejó en evidencia la profundidad de un plantel que llega en crecimiento. Con puntaje ideal, Estados Unidos empieza a consolidarse como un seleccionado capaz de ilusionar a sus hinchas.