Es un infierno vivir en el centro de Río Seco donde reinan las contravenciones contra el orden público. Los vecinos del centro del pueblo estamos condenados por los inadaptados que nos quiebran la armonía y no nos permiten dormir ni de día ni de noche. Llamar al 911 se recibe como respuesta que no corresponde a un abonado y llamar a la comisaría del lugar que está donde el diablo perdió el poncho y es más cerca de Villa Quinteros, cuyo número 471081 ni se dignan en atender y a las pruebas me remito ofreciendo mi teléfono al respecto. Hay un tipo, no puedo expresarme de otra forma, que tiene un auto blanco con unos parlantes por demás estridentes. Nos enloquece. A la siesta y por las noches misma historia. Al parecer disfruta paseando con esa música que nos impide descansar y vivir tranquilos. Es un barrio donde hay gente muy mayor y con problemas de salud. ¿Imagina, señor jefe de policía a lo que nos expone su fuerza no cuidando el orden público que es un desquicio? Y otra tortura la tenemos con un drugstore, que no es bar y vean qué impuestos pagan, que también ponen la música a volúmenes altos y el domingo, como siempre ocurre, hasta las 7.30 de la mañana. ¿Dónde está el Ministro de Seguridad Ciudadana velando por el orden público también? Acá más bien parecen de vacaciones porque nunca se ve presencia en esta comarca tierra de nadie.
Paula Isabel Arévalo
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