Durante los años más oscuros de las dictaduras que atravesaron América del Sur hubo mujeres que eligieron permanecer junto a los perseguidos. Muchas eran religiosas católicas, cuyas historias rara vez sobresalen en la memoria colectiva. Sobre ese capítulo poco explorado giró un ciclo de cine y conversatorio realizado en el Espacio Incaa, donde se presentaron las películas “En nombre de todos mis hermanos” (2020), del historiador y documentalista francés Samuel Laurent Xu, e “Yvonne” (2018), de la realizadora argentina Marina Rubino.

Laurent Xu llegó a Tucumán de la mano de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino para compartir los resultados de años de trabajo sobre las redes de religiosas que actuaron en Chile, Argentina y Uruguay bajo los regímenes autoritarios del Cono Sur. Una investigación que combina historia, memoria y cine documental.

De padre chino y madre francesa, Laurent Xu sorprende por la fluidez con la que maneja el castellano. Cuenta que arribó a Chile en 2018 como estudiante de intercambio en la Universidad de Santiago y allí inició su camino. Fue cuando el historiador Esteban Miranda Chávez le mostró una fuente extraordinaria: diarios personales de la religiosa francesa Nadine Loubet, conocida como Hermana Odile.

Aquellos cuadernos manuscritos habían permanecido olvidados. Odile comenzó a escribirlos inmediatamente después del golpe con el que Augusto Pinochet derrocó a Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973. En esas páginas volcó el dolor, la angustia y el desconcierto provocados por la violencia que se abatió sobre los sectores populares de Santiago. “Leí esos diarios y quedé profundamente conmovido -recordó Laurent Xu-. Para ella eran un refugio desde donde expresar todo lo que estaba viendo y viviendo”.

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Esos textos fueron el punto de partida de una investigación que lo llevó a entrevistar a amigas, compañeras religiosas, vecinos y militantes que habían compartido la experiencia de Odile. El resultado fue “En nombre de todos mis hermanos”, el documental de 52 minutos que reconstruye la vida de la dominica francesa.

El caso de Nadine Loubet refleja una profunda transformación experimentada por numerosos sectores de la Iglesia Católica durante las décadas de 1960 y 1970. Nacida en Francia, Odile llegó a América del Sur después de la Segunda Guerra Mundial y tras ingresar a la congregación dominica fue enviada a Chile en 1965, justo cuando concluía el Concilio Vaticano II y comenzaban a expandirse nuevas corrientes pastorales.

Visión distante

Aquellas ideas impulsaban a abandonar una visión distante de la vida religiosa para acercarse a las comunidades más vulnerables. Odile decidió instalarse en una población popular de Santiago. Vivió sin comodidades, compartiendo las mismas condiciones materiales que sus vecinos. Se quitó el hábito religioso para integrarse mejor a la comunidad y trabajó como obrera.

Los diarios de Odile muestran cómo la violencia irrumpió en la vida cotidiana. Pocos días después del golpe, la religiosa escondió en su casa a un refugiado brasileño que había sobrevivido a un fusilamiento. Le brindó atención y protección hasta que pudo ser trasladado a una embajada extranjera. El episodio fue uno entre muchos, porque en los diarios aparecen testimonios de ejecuciones, torturas y desapariciones, pero también relatos de organización comunitaria, ayuda mutua y resistencia.

La actividad realizada en Tucumán puso en diálogo la historia de Odile con la de Yvonne Pierron, la religiosa francesa cuya trayectoria inspiró el documental de Rubino. El nombre de Pierron está asociado a la desaparición de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet, secuestradas por la dictadura argentina en 1977. Mientras Domon y Duquet fueron asesinadas, Pierron logró salvarse gracias a la intervención de la embajada francesa, que le advirtió sobre el peligro y facilitó su salida del país.

La comparación entre ambas historias revela un aspecto central del trabajo de Laurent Xu. “La memoria suele concentrarse en figuras masculinas: obispos, sacerdotes, dirigentes políticos o militantes -observó-. Pero hubo muchas mujeres que también arriesgaron su vida y cuyo papel sigue siendo poco conocido”.

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Como doctorando de la Université Paris-Saclay y de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Laurent Xu estudia las redes de congregaciones femeninas en el Cono Sur y su relación con los procesos de renovación eclesial posteriores al Concilio Vaticano II. Considera que muchas de las reflexiones surgidas en ese contexto mantienen vigencia, aunque adopten otros lenguajes. “Hoy aparecen nuevos rostros de la pobreza -señaló-. La migración, las personas en situación de calle, las adicciones o las consecuencias de determinadas condiciones económicas globales plantean desafíos diferentes, pero conservan una misma preocupación por la dignidad humana”.