La realidad para los estudios y editoras de videojuegos de todo el mundo es mucho más amable que con los trabajadores de la industria. El mercado mundial del videojuego terminó 2025 con U$S 201.600 millones en ingresos, un 9,1% más que el año anterior. Ese récord de ingresos contrasta con los puestos de trabajo perdidos, unos 45.000 se estima en el periodo entre 2022 y el año pasado. Solo en 2025 se habrían sumado más de 5.000 recortes. Muchos analistas sitúan a la industria del videojuego en plena fase de reajuste tras el boom de la pandemia.
Ese estallido no se ha traducido en más estabilidad para los equipos que desarrollan los juegos. Microsoft, Sony, Electronic Arts y Ubisoft están entre las compañías que han aplicado recortes, cancelado proyectos o dejado en el aire el futuro de algunos estudios.
No fue lo esperado
En aquellos años, las compañías aceleraron contrataciones, compras y planes de expansión porque daban por hecho que el crecimiento iba a mantenerse. Ahora, con un mercado más normalizado, muchas de esas apuestas se están corrigiendo a base de consolidación, cierres y despidos.
Según datos recientes, un 82% de los desarrolladores de videojuegos en Estados Unidos apoyaría la creación de sindicatos. El récord de 2025 deja claro que el mercado sigue creciendo, pero en desequilibrio con los empleados que acumulan malestar.