La Selección Argentina ya tiene definido su mapa para lo que sigue en este Mundial 2026, por lo menos si todo sale como Lionel Scaloni y compañía pretenden: terminar primeros en el grupo J.

En ese mapa hay un punto que se repite una y otra vez: Kansas City, la ciudad que recibió a la Selección a principio de mes.

Esta ciudad se transformó, directamente, en la casa de la Selección durante la Copa del Mundo. Al menos hasta los cuartos de final.

Porque más allá de los viajes y de los partidos, el seleccionado campeón del mundo siempre volverá al mismo lugar. En el cuerpo técnico consideran que su ubicación (está emplazada en el ombligo de Estados Unidos) es crucial para ayudar a dosificar las cargas y evitar el desgaste que producen los viajes.

Tras cada partido, Argentina siempre volverá al mismo hotel y trabajará en el mismo centro de entrenamiento. Esa rutina no la negociará por nada del mundo.

La planificación ya está definida. El fin de semana la delegación viajará a Dallas para disputar el segundo duelo de la fase de grupos frente a Austria. Pero luego de ese partido regresará inmediatamente a Kansas City.

No habrá cambios, ni mudanzas, ni mucho menos nuevas sedes. Por más que el tercer juego también se dispute en Dallas.

La idea de Scaloni es que los jugadores mantengan los hábitos y eviten los constantes cambios que propone un Mundial gigantesco como este.

La historia volverá a repetirse unos días más tarde. Argentina regresará a Dallas para jugar frente a Jordania en el cierre de la fase de grupos, y una vez más, terminado ese encuentro, volverá a Kansas City.

Cómo será el panorama en la etapa de playoffs

Recién allí comenzará la etapa eliminatoria, y si la Selección consigue quedarse con el primer puesto del grupo, el camino seguirá teniendo a Kansas City como eje.

El equipo viajará a Miami para disputar los 16avos de final y regresará otra vez a Missouri. Volverá al hotel Origin y al Compass Minerals Center. Volverá a entrenarse en las mismas canchas y a dormir en las mismas habitaciones.

Y luego viajará a Atlanta para afrontar los octavos de final. ¿Después? Más Kansas City. Porque incluso en caso de avanzar a cuartos de final, la logística permanecerá inalterable.

La delegación volverá una vez más a la ciudad que eligió como refugio desde el comienzo y sólo después de esa instancia llegará la despedida.

Ahí sí, si el sueño continúa, la Selección dejará definitivamente Kansas City para instalarse en Atlanta, en donde disputaría una eventual semifinal.

Y desde allí emprendería el último viaje; el que todo un país sueña, el de la final. O ese que tiene un gustito agrio: el del partido por el tercer puesto.

Claro que para eso todavía falta, y mucho. Primero Argentina deberá jugar, ganar y seguir avanzando. Sin embargo hay algo que ya está resuelto, y es que Kansas City se transformó en algo más que una ciudad sede.

Es el refugio de la “Scaloneta”, su lugar de descanso. Es el sitio al que la Selección siempre volverá. La decisión no es casual, se trata de algo finamente calculado.

Scaloni y su cuerpo técnico entienden que en un Mundial de dimensiones inéditas, con viajes largos y cambios constantes, sostener una rutina puede ser tan importante como un entrenamiento o una charla técnica.

Repetir las costumbres y sentirse como en casa es algo que a la larga traen buenos resultados; por lo menos es lo que piensa el cuerpo técnico.

Por eso, mientras el Mundial obligará a Argentina a viajar a Dallas, Miami o Atlanta, siempre habrá un punto fijo en el mapa. Será una especie de hogar en medio de una Copa del Mundo itinerante.

El plan ya está escrito. Salvo por los partidos, la Selección no se moverá demasiado; hasta los cuartos de final, al menos.

Porque pase lo que pase, siempre habrá un vuelo de regreso, y ese vuelo tendrá un destino conocido: Kansas City.