A pocas cuadras de los bares, fan zones y pantallas gigantes que empiezan a llenarse de camisetas celestes y blancas, Lionel Messi observa desde una pared de ladrillos en el centro de Kansas City. Todavía no está terminado. Algunas líneas negras marcan sectores que faltan completar y una plataforma elevadora tapa parte de su rostro. Pero ya alcanza para reconocerlo. A su lado aparece un futbolista ecuatoriano sobre una explosión de amarillo, azul y rojo. Juntos ocupan casi toda la fachada de un antiguo edificio ubicado cerca del corredor del tranvía y del distrito artístico Crossroads, una de las zonas que se transformaron con la llegada del Mundial 2026.

Detrás de la obra está Mister Alek, un muralista nacido en Ecuador y criado en Los Ángeles que lleva más de una década pintando paredes en distintos países. Mientras sube y baja de la plataforma para avanzar con los últimos detalles, explica a LA GACETA que el proyecto nació para representar a Ecuador, pero terminó incorporando también a Argentina.

Fans

“Siempre he sido un gran fans de Messi. Toda mi vida. Cuando queda uno o dos equipos sudamericanos, al final siempre nos apoyamos entre nosotros. Decidimos pintarlo también a él porque representa esa unión entre latinos”, cuenta.

La idea sigue el nombre elegido para la obra: “Dos naciones, una pasión”, una propuesta pensada para conectar a las comunidades ecuatorianas y argentinas que llegarán a Kansas City durante la Copa del Mundo. Para MisterAlek, sin embargo, la admiración por Messi va mucho más allá del fútbol: “Me inspira su historia. De dónde vino y dónde llegó”.

Alex nació en el sur de Guayaquil, una de las zonas más humildes de la ciudad ecuatoriana. Cuando era chico emigró junto a su familia a Los Ángeles. Allí empezó haciendo grafitis callejeros y terminó convirtiendo esa pasión en un oficio. “Yo también salí de un lugar muy pobre. Cuando veo las historias de jugadores que vienen de situaciones difíciles y llegan tan lejos, me generan emoción. Siento que podemos aprender de ellos”, dice.

Cuando habla de Messi, no destaca goles ni títulos. “No es solamente talento. También es disciplina. Me da mucho gusto que una persona de Sudamérica sea tan grande en el mundo, que inspire a tantas personas. Veo cómo se maneja en la vida y siento mucha admiración”, explica.

Mientras tanto, la pared sigue cambiando de color. El cielo despejado de Kansas City parece prolongar los tonos celestes que rodean el rostro del capitán argentino. Falta poco para que llegue el debut de la Selección. Y también para que el mural quede terminado. Cuando eso suceda, Messi tendrá una nueva imagen en Estados Unidos. También algo más: un homenaje pintado por un ecuatoriano que parece ver en su historia un recordatorio de hasta dónde se puede llegar cuando el talento le puede sostener la mano a la disciplina.