Hace tiempo que la música electrónica dejó de ser solamente una salida de fin de semana. Hoy mueve viajes, comunidades enteras y, para algunos, es hasta una forma de vivir. Hay personas que organizan vacaciones alrededor de un festival, que recorren ciudades siguiendo artistas o que encuentran en una pista de baile un espacio de pertenencia tan importante como cualquier otro.
En ese escenario aparece No Name, el dúo de DJs formado por Diego Juez y Tomás Torres Agüero. En apenas dos años y medio, lograron abrirse camino dentro de una escena cada vez más competitiva con una propuesta que combina afro house, sonidos melódicos e indie minimal. "Lo que buscamos en nuestros sets es que todos tengan mucho groove", explicó Tomás.
Su recorrido ya los llevó por escenarios de Argentina, Uruguay, Brasil, España, Italia y los Países Bajos, además de los festivales internacionales más relevantes como Amsterdam Dance Event (ADE), Ultra Music Festival, Creamfields y Lollapalooza. Pero más allá de los nombres, hay una idea que aparece una y otra vez cuando hablan de música: la conexión. "un gran set es lograr que la gente se desconecte de todo y disfrute ese momento al cien por ciento".
Este 12 de junio llegarán a Salta para presentarse junto al DJ y productor alemán Konstantin Sibold en Universitario Rugby Club. Antes del show, La Gaceta Lifestyle conversó con ellos sobre el presente de la música electrónica y la vida detrás de los escenarios.
- La música electrónica cambió muchísimo en los últimos años. ¿Cómo describirían el momento que está viviendo actualmente?
- Tomás: La música electrónica está en pleno auge y cada vez más instaurada en la sociedad. Hay muchísimos eventos, productoras que apuestan por este tipo de propuestas y también muchos DJs nuevos que están empezando y encontrando su lugar dentro de la escena.
Además, la idea es qué la música se adapte a todo el público. Ya no se trata solamente de fiestas nocturnas. Nos pasó tocar en eventos donde gran parte del público nunca había estado en una fiesta electrónica y, sin embargo, todos terminaron bailando y vibrando en la misma sintonía.
- ¿Qué creen que diferencia a un gran set de uno simplemente correcto?
- Tomás: Creemos que un gran set es poder conectar con el público, hacer que se desconecten de todo el resto de las cosas y estar ahí disfrutando de ese momento. Que puedan estar sin preocupaciones, sin ningún problema y con la gente que uno quiere. O capaz simplemente uno mismo poder vibrar en sintonía y disfrutar lo que estamos haciendo.
Creemos que esa es la diferencia entre un gran set y uno correcto. Si lográs esa sinergia con la gente, la verdad que es un éxito.
- ¿Qué creen que aporta cada uno al dúo que el otro no tiene?
- Tomás: Somos dos personalidades que se potencian y se complementan muy bien. Ambos coincidimos por suerte en lo que es la música, tenemos los roles bien marcados. Diego es el más melómano de los dos, que está todo el día buscando música, bajando música, muy metido en el tema. Yo suelo acompañar eso también con mucho criterio y con el gusto musical. Sumado a eso, Diego también maneja lo que son los números y los contactos de los eventos. Yo me ocupo de lo que es marketing y lo social, es decir, apuntar al movimiento de la comunidad de No Name.
- ¿Cómo es la vida detrás de los escenarios?
- Diego: Muchas veces la gente ve solamente la hora del show, pero detrás hay muchísimo trabajo. Horas de búsqueda musical, producción, reuniones, viajes, planificación y aprendizaje constante. Es una vida muy linda porque hacemos algo que nos apasiona, pero también requiere disciplina y compromiso. Nosotros tratamos de disfrutar cada etapa del camino, entendiendo que cada paso suma a un proyecto más grande.
- Si alguien quisiera vivir una experiencia electrónica inolvidable, ¿qué ciudad o festival recomendarían?
- Diego: Hay muchos lugares increíbles, pero creo que más allá del destino, lo importante es la energía que se genera entre la música y la gente. Dicho eso, ciudades como Ámsterdam o Buenos Aires tienen una cultura electrónica muy fuerte, y festivales como Tomorrowland o ADE —en el que participamos el año pasado— son experiencias únicas.
De todos modos, también hay eventos más pequeños donde se viven momentos igual de especiales. A veces la magia no depende del tamaño del festival, sino de cómo conectás con la música.
- La imagen del DJ suele estar asociada a noches largas y poco descanso. ¿Cómo encuentran el equilibrio entre el trabajo y el bienestar personal?
- Diego: Es un desafío permanente. Con el tiempo entendimos que para rendir bien también hay que cuidar la salud, descansar cuando se puede y mantener ciertos hábitos. No siempre es perfecto porque los horarios son particulares, pero intentamos encontrar un equilibrio. La música es una pasión, pero también es una profesión, y para sostenerla en el tiempo hay que cuidarse.
- ¿Tienen alguna rutina o hábito que los ayude a mantenerse enfocados y creativos?
- Diego: Escuchar música constantemente, incluso de géneros que no tienen nada que ver con lo que tocamos. También nos ayuda mucho viajar, conocer lugares nuevos y compartir tiempo con otras personas creativas. La inspiración muchas veces aparece donde menos la esperás. Intentamos mantener la curiosidad activa y seguir aprendiendo todo el tiempo.
- La música electrónica siempre tuvo una relación muy cercana con la moda. ¿Cómo ven ese vínculo actualmente?
- Diego: Creo que ambas son formas de expresión. La moda y la música comparten la capacidad de transmitir identidad y emociones. Hoy vemos que la gente busca cada vez más sentirse representada por lo que escucha y también por cómo se viste. Es una relación que sigue evolucionando y que forma parte de la experiencia cultural alrededor de la música.
- Hoy se habla mucho de experiencias por encima de los objetos. ¿Sienten que los festivales y eventos son parte de ese cambio?
- Diego: Totalmente. Cada vez más personas valoran los recuerdos, los momentos compartidos y las emociones que generan ciertas experiencias. Un festival o un evento no es solamente música; es encontrarte con amigos, descubrir artistas, viajar, conectar con gente y vivir algo que probablemente recuerdes durante años. Creo que esa búsqueda de experiencias auténticas es una de las razones por las que la cultura electrónica sigue creciendo en todo el mundo.