Las selfies son de lo más común en la actualidad. Desde hace años cuando los teléfonos celulares incorporaron la cámara de fotos, los disparos para retratar toda clase de momentos se multiplicaron por millones. Las autofotos o selfies no paran de generarse por cualquiera que posea un dispositivo celular.

Muchos se frustran cuando no sacan una buena toma con esa modalidad. Tanta es la reputación alta de la selfie que, no saber tomarse una buena, es hasta motivo de burlas. Es todo un arte.

Los parámetros para lograr una toma digna son difíciles de lograr por varias razones. Naturalmente, una cámara de fotos es para fotografiar y no fotografiarse. Si bien esa técnica puede lograrse con las cámaras de fotos, con un celular autofotografiarse es mucho más simple, pero tiene una complejidad particular.

El ángulo de la cámara, la luz, la postura del cuerpo, la forma de disparar son algunos de los aspectos que para una toma común o autotoma deben tenerse en cuenta. En el caso de las selfies empleando una maniobra simple puede lograrse siempre una foto aceptable por lo menos: el "truco del girasol". Es la técnica más rápida para lograr que la piel y los ojos brillen en cualquier selfie, sin importar el celular.

Para aplicarlo con éxito, se pueden marcar un par de pasos a seguir. Antes de buscar el fondo que nos guste, hay que activar la "vista previa". Con el brazo estirado al máximo, mirarse en la pantalla como si fuera un espejo. Girar lentamente sobre el propio eje, dando vueltas completas sobre el propio lugar, muy despacio, como un girasol buscando el sol. 

Durante el giro no hay que dejar de mirar el rostro en la pantalla. En ciertos ángulos, la luz dará de costado y marcará ojeras o imperfecciones. En otros, la luz quedará detrás y el rostro se verá oscuro. En alguno de los giros estará el punto exacto donde las sombras de la cara desaparecen, la piel se ve suave y los ojos se iluminan. Ahí es cuando hay que disparar.

El consejo es válido para aplicarlo en interiores y exteriores: en el primer caso, debe ser cerca de una ventana grande por la que entre la luz natural; al aire libre el giro debe ser preferentemente cuando el sol esté bajo (temprano a la mañana o al atardecer) para no entrecerrar los ojos por el encandilamiento. 

Máquina y planta

La analogía entre el girasol y la técnica fotográfica es perfecta porque ambos persiguen exactamente el mismo objetivo: capturar la mayor cantidad de luz para sobrevivir, en el caso de la planta, y salir estéticamente bien en el caso de la fotografía. 

El girasol, gira para que sus hojas y flores reciban el máximo de radiación solar. En la selfie, el giro sirve para que el sensor de la cámara del celular reciba la luz de forma óptima, una buena iluminación limpia la piel, borra ojeras y define las facciones sin necesidad de usar filtros digitales.