Una vieja canción de nuestro folclore decía...” ha muerto el indio poeta… lloran los sauces su muerte". Hoy la mitad de los argentinos, más los 14 millones que salieron de la pobreza están  lamentando y llorando la muerte del Indio Solari, vocero popular, la última máxima leyenda viviente e ícono del rock nacional, que le ponía letra, identificación y música al sufrimiento del pueblo. Este apóstol de los pobres no calló su voz; al contrario, hoy su filosa poesía hecha canción suena en todo el mundo y al igual que las lágrimas y sangre de los mártires, no lo duden, será semilla propagada en fértil tierra de voces nuevas. Mal la actitud déspota del Gobierno, al no permitir que sus restos sean velados y despedidos en la “casa del pueblo”, en el Congreso Nacional, donde sí se les permite el ingreso y estar a corruptos, con enriquecimiento ilícito, fraudes, narcos, coimas y sospechados de distintos delitos. Les recuerdo que allí fueron velados Maradona, nuestra Mercedes Sosa, Alfonsín y tantos otros . ¡Indio querido! No te pongas triste; millones de fanáticos tuyos te dieron el último adiós y trataremos de hacer que la fiesta, la memoria y el recuerdo no terminen, que ya no haya ruido de platos vacíos ni juguetes perdidos, para poder cantar... vamos a brillar mi amor. ¡Descansa en paz, ídolo de multitudes!

Francisco Amable Díaz   

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