Los autores del estudio no pretenden generar una alarma, aunque el dato demanda prestar atención. Si bien los organismos internacionales apuntan a una desaceleración progresiva y no a un derrumbe, las dos posiciones llevan a reflexionar. Porque los motivos de esa caída no son positivos y dependen en gran medida del comportamiento humano.
Sin embargo, un nuevo modelo se empleó con una proyección de descenso abrupto para 2064. Los investigadores, en sus simulaciones, marcan una reducción drástica de la capacidad del planeta para sostener la población como la razón que desencadenaría una caída rápida del número de habitantes.
Los motivos son los que ya se conocen: cambio climático extremo, escasez de recursos, pandemias globales o conflictos a gran escala. Esas pequeñas alteraciones sostenidas durante décadas podrían producir efectos demográficos enormes.
El modelo pone el foco en la extrema sensibilidad del sistema humano frente a perturbaciones repentinas. Ahí se anotan algunos de los grandes temores contemporáneos: estrés climático, migraciones masivas, inseguridad alimentaria o pandemias globales.
Inestabilidad
El estudio no afirma que la humanidad vaya a desaparecer ni que el colapso sea seguro. Los autores remarcan que el objetivo consiste en ilustrar hasta qué punto la estabilidad de la población depende del equilibrio entre recursos, medio ambiente y organización social.
Alessio Zaccone, investigador de la Universidad de Milán, y Kostya Trachenko, de la Queen Mary University of London, han desarrollado un modelo matemático capaz de reconstruir 12.000 años de evolución de la población humana.
El estudio, publicado en la revista científica Chaos, Solitons & Fractals, presenta una ecuación diferencial no lineal bautizada con los apellidos de los científicos. Aunque nació en el ámbito de la física de sistemas desordenados, terminó funcionando como una herramienta capaz de describir la evolución demográfica desde el Neolítico hasta la actualidad.
Tras esa transición abrupta -proyectada entre 2064 y 2078-, la humanidad se estabilizaría en una fracción de su tamaño actual. El nivel resultante quedaría en unos 2.000 millones de personas, una cifra que algunos ecólogos consideran el límite sostenible para el planeta frente a la combinación de crisis ambientales y sociales. En términos simples, el planeta dejaría de poder sostener a la población actual debido a una combinación de factores ambientales y sociales.