Israel atacó este domingo los suburbios del sur de Beirut y provocó al menos dos muertos y once heridos, según informó la agencia estatal de noticias de Líbano. La ofensiva ocurrió pocos días después de la renovación de un acuerdo de alto el fuego impulsado por Estados Unidos y pese a los pedidos de Washington para evitar operaciones militares sobre la capital libanesa.
La oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostuvo que la acción respondió a un ataque previo atribuido a Hezbollah contra el norte de Israel. Según el gobierno israelí, los bombardeos apuntaron contra "centros de mando" del grupo respaldado por Irán.
"Los estamos golpeando muy duro, y sabemos que Hezbollah está a la fuga", afirmó Netanyahu durante una reunión de gabinete.
Qué ocurrió en Beirut
La ofensiva impactó sobre un edificio residencial ubicado en los suburbios del sur de la capital libanesa. El inmueble sufrió daños en cuatro de sus siete pisos.
Tras el ataque, el ejército libanés acordonó el área luego del hallazgo de un proyectil sin explotar entre los escombros.
Las autoridades sanitarias reportaron dos víctimas fatales y once personas heridas en un balance preliminar.
La tregua que quedó bajo presión
El bombardeo ocurrió días después de una reunión celebrada en Washington entre representantes de Israel y Líbano, destinada a renovar el alto el fuego vigente.
El gobierno libanés espera que esas conversaciones permitan poner fin a los enfrentamientos. Sin embargo, la nueva ofensiva volvió a poner en duda la estabilidad del acuerdo.
Israel ya había atacado en dos oportunidades los suburbios del sur de Beirut desde la entrada en vigor de la tregua del 17 de abril.
Los enfrentamientos también continúan en el sur libanés. Las fuerzas israelíes mantienen presencia sobre aproximadamente una quinta parte del territorio del país como resultado de su operación terrestre contra Hezbollah.
La postura de Hezbollah
La organización chiita no reivindicó el ataque que Israel utilizó como argumento para justificar la ofensiva del domingo.
Hezbollah rechaza además el entendimiento negociado por Estados Unidos y reclama que el gobierno libanés abandone las conversaciones directas con Israel.
El grupo respalda la posición iraní de incorporar un alto el fuego en territorio libanés como condición dentro de cualquier negociación más amplia entre Teherán y Washington.
El rol de Irán y la mediación de Pakistán
Irán advirtió que un ataque contra Beirut podría reactivar una guerra a gran escala en Medio Oriente.
El gobierno paquistaní intenta reabrir los canales de diálogo entre Estados Unidos e Irán. En ese marco, el ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, visitó Teherán para entregar un mensaje del jefe del ejército paquistaní, Asim Munir, al líder supremo iraní, el ayatolá Moytabá Jamenei.
Según medios oficiales iraníes, Naqvi también mantuvo encuentros con el ministro del Interior, Eskandar Momeni, y con el canciller Abbas Araghchi.
Islamabad sostiene que trabaja junto con Qatar, Turquía y Egipto para reducir las tensiones regionales.
Qué dijo Estados Unidos
Un alto funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del asunto, aseguró que el ataque israelí no tomó por sorpresa a Washington. "No nos sorprendió", señaló.
La fuente indicó además que Netanyahu comunicó en reiteradas oportunidades que Israel respondería ante cualquier acción o intento de ataque atribuido a Hezbollah.
El presidente Donald Trump también se refirió al conflicto durante una entrevista con NBC. "Me gustaría ver que Líbano tenga una vida mejor. Me gustaría ver un ataque más quirúrgico contra Hezbollah. Creo que debería ser más quirúrgico", sostuvo.
Trump agregó que "no está exigiendo" que Líbano forme parte de un eventual acuerdo de corto plazo destinado a extender la tregua vinculada al conflicto con Irán.
El impacto regional
Los enfrentamientos en Líbano se producen en paralelo a la disputa por el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte de petróleo, gas y fertilizantes.
La guerra también afecta los intentos diplomáticos para alcanzar acuerdos más amplios entre Estados Unidos, Irán e Israel y mantiene la presión sobre los mercados energéticos internacionales.
Desde el inicio de los combates, el 2 de marzo, más de 3.500 personas murieron en territorio libanés y más de un millón abandonaron sus hogares. Del lado israelí, los enfrentamientos dejaron al menos 31 soldados y tres civiles fallecidos.
En ese contexto, el ejército estadounidense informó que derribó dos drones iraníes sobre el estrecho de Ormuz al considerar que representaban una amenaza para el tráfico marítimo internacional.