Próspero es un personaje de la obra “La Tempestad” de William Shakespeare. Un mago que tenía un espejo maravilloso que servía para reflejar las carencias; iba por la corte con su espejo, mostrando a los cortesanos no lo que tenía cada uno sino lo que les faltaba. A veces es conveniente una mirada de este tipo. El escenario de la droga en Tucumán da cuenta de que se hacen procedimientos impresionantes, como los 470 kilos de cocaína secuestrados esta semana, que pasaban de Catamarca a Famaillá y fueron detenidos en un operativo. ¿Cuantos kilos pasaron sin ser incautados? Es el debate que queda abierto. Se visibilizan los hallazgos. Lo preocupante es lo que fluye cómodamente de frontera a frontera y que hiere el entramado social . Dan cuenta de ello los crímenes con mensajes narcos que se incrementan, la situación de las periferias donde el grito de las familias por rescatar a sus hijos de la droga es desesperante ,la proliferación de suicidios, el espantoso escenario de una sociedad que necesita cada vez más operativos de seguridad para detener los corredores de la muerte que se propagan. ¿Cuál será el límite?¿Cuántos efectivos más de policía para detener la inseguridad de una provincia inundada por el delito? El querido papa francisco en Conferencia Internacional expresaba que “la droga en una herida en nuestra sociedad y una esclavitud química” y “que es tarea y deber de los gobiernos afrontar esta lucha contra los traficantes de la muerte”. Ojalá nos escuchen quienes nos gobiernan y puedan pasar por el espejo de Próspero, para ver más allá de los allanamientos y de la instrumentación de fuerzas de seguridad. De esta manera podrán detener lo que no se ve explícitamente: la ruta de la droga, que parece invisible pero que es la raíz de todo lo visible. Que desde algún lugar bendito el espíritu de Francisco ilumine los caminos de nuestra patria.

Graciela Jatib                                                               gracielajatib @gmail.com