La muerte del Indio Solari provocó una profunda conmoción en la cultura argentina y también reavivó una de sus facetas menos conocidas fuera del universo del rock: su estrecha relación con el fútbol. Fanático de Boca, el histórico músico siguió durante años la actualidad del club y nunca ocultó su admiración por algunas de sus grandes figuras.
Entre ellas sobresalió especialmente Juan Román Riquelme. El exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota encontró en el ídolo xeneize una figura con la que compartía códigos, perfil bajo y una conexión especial con la gente. Con el paso de los años, ambos construyeron una relación de respeto mutuo que quedó reflejada en encuentros públicos y fotografías que se volvieron icónicas.
La admiración de Solari por Riquelme fue tal que llegó a dedicarle escritos y elogios públicos. Del otro lado, Román tampoco ocultó nunca su fanatismo por la obra del músico, considerado una de las figuras más influyentes de la cultura popular argentina.
Aunque evitaba los estadios por cuestiones personales, el Indio siguió siempre de cerca la vida de Boca. Su identificación con el club se mantuvo intacta incluso durante los años en los que decidió alejarse de la exposición pública por el avance del Parkinson.
Un vínculo que trascendió la música
La relación entre Solari y el fútbol fue mucho más allá de una simpatía deportiva. Su figura logró convertirse en un símbolo compartido por distintas generaciones de hinchas, aunque siempre conservó un lugar especial entre los fanáticos xeneizes. Con su muerte, Boca también despide a uno de sus seguidores más ilustres.