El semáforo es quizás uno de los inventos más útiles por eso no tardó en transformarse en indispensable con el paso de los años. Porque no importa de qué país hablemos es la manera de organizar el tránsito. En un lejano 1912 el señor Lester Wire implementó el primero que sólo tenía dos luces: verde y roja. Y ocho años más tarde llegó la luz amarilla para completar el trío. En nuestro país aseguran que en diciembre de 1958 se instaló el primer artefacto en la zona del Bajo porteño. Pero es hora de hablar de los semáforos en Tucumán, esos que también tienen tres colores pero que la gran mayoría de motociclistas, los ciclistas y automovilistas los percibe como: muy verde, verde y casi verde. Esa impunidad es un peligro porque el peatón aún cree en los colores originales y no deja de sorprenderse por la actitud de los conductores.
Jorge C. Alvarez
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