Desde hace décadas, el tucumano Leonardo Gavriloff despliega su actividad teatral principal en la Capital Federal, donde está radicado. Cada tanto, se concreta su regreso artístico a la provincia, pero el que consumará esta noche tiene un sabor especial.
A las 21.30, en la sala Juan Tríbulo del teatro Alberdi (Crisóstomo Álvarez y Jujuy, mientras que en la sala mayor actuará la Orquesta Juvenil de la UNT) se estrenará “El jardín de las promesas -el musical-”, escrita por Ricardo Gómez Madrid (responsable del texto, la música original, la banda sonora y la dirección musical) bajo la dirección general y puesta en escena de Gavriloff. La obra propone un “viaje dramático y poético sobre la fidelidad a uno mismo, la lealtad a los afectos y la posibilidad de amar más allá del miedo, los prejuicios y el paso del tiempo”, adelanta el autor. Es una coproducción del Alberdi y con el grupo Picta Diebus.
“En un espacio temporal inevitable, las elecciones vitales y los mandatos sociales trazan caminos divergentes en las personas: otros eligen con felicidad y valentía su identidad y su forma de amar; y otros observan, comentan y resignifican las historias humanas que atraviesan un verdadero universo en un rincón del parque 9 de Julio, donde se desarrolla la acción. La obra aborda la aceptación de la identidad personal, la libertad de pensamiento y de elección, el respeto por las diferencias, la tolerancia como construcción colectiva y la lealtad, no solo hacia los otros sino hacia uno mismo, entendidos como temas de enorme complejidad y sensibilidad para todas las capas sociales”, añade Gómez Madrid.
Artistas
El elenco está integrado por el cantante Adrián Llovera, quien ya ha realizado varias incursiones en el teatro local, Gómez Madrid, Zulema Ponce, Daiana Lazarte y Alexis Saez Villegas. Francisco Galarzo asume el diseño coreográfico; Mabel Robles, el vestuario y realización; y Benjamín Tannuré Godward en la asistencia de dirección.
Este es el octavo título que Gavriloff y Gómez Madrid realizan de manera conjunta. “Vuelvo como director invitado para montar esta obra de pequeño formato y con la calidad de los artistas tucumanos. Es un desafío teatral independiente que tiene el apoyo de la UNT para cumplir con la expectativas de un estreno tras mucho tiempo sin esta clase de propuestas”, le afirma Gavriloff a LA GACETA.
- Tienen una extensa relación con Ricardo...
- Ya trabajamos juntos en otros espectáculos, y por eso quedó la inquietud de volver a realizar algo entre nosotros. En carpeta hay varios espectáculos posibles de su elaboración como dramaturgo y músico. Antes concretamos puestas para chicos y para adultos, como “El bochinche colorinche”, “Los tres chanchitos y el leñador”, “Historia del milagro”, “La Fuente de las Nereidas”, “Juana, el musical”, “Tamar, hija de David”, “Esta noche se improvisa” y “Cristos despojados”. Este nuevo texto fue elegido entre varios por su temática de actualidad.
- ¿En qué consiste la historia?
- Parte de un encuentro entre los protagonistas después de un largo tiempo, luego de 50 años, para cumplir una promesa en un espacio conocido nuestro como ser el parque 9 de Julio, que es su destino. Hay otros personajes que tienen una participación surrealista ante este encuentro. Tiende a lo onírico y minimalista, donde se pone en manifiesto el cumplimiento de una promesa. Hay un hecho que puede modificar o no un vínculo o un entorno. Por eso decidí hacerlo con mucho entusiasmo.
- Siendo un espacio reconocible, ¿la puesta tiene sorpresas?
- Hay colaboraciones en el audiovisual de un Pesebre Escultórico que hizo la Municipalidad de la Capital y otro sobre las carabelas alegóricas al descubrimiento de América.
- ¿Hay una mirada ilusionada sobre ese reencuentro?
- ¿Qué pasa si un padre le promete algo a un hijo y no cumple? Crea un vacío vincular y afectivo en el tiempo, un acto de amor pendiente. ¿Qué pasa si un político no cumple su promesa? Crea un vacío social. Por eso creo que este espectáculo puede movilizar al público en ese sentido. No cumplir las promesas puede interferir mucho en la vida de un sujeto en el tiempo. Por eso creo importante que se vea este tipo de espectáculo en Tucumán.
- ¿Tenés una larga relación con el género musical?
- Sí, junto a Ricardo y otras puestas, como “Cuerda para rato”, de Claudio Martini tanto en Tucumán como con el elenco de la Comedia Municipal de Catamarca, con la cual ganamos en 2001 la Fiesta Provincial de Teatro y el Primer Premio de la Fiesta Regional. En Salta y Tucumán hice “Chau cucos chau”, con música de Juan Pablo Darmanin. En Buenos Aires todavía no hice musicales. No es fácil. Allí se necesita otra infraestructura comercial.
- ¿Qué significa volver a tu provincia?
- Hace nueve años que no vengo a dirigir a Tucumán, lo último fue “Lisístrata”, con el Teatro Estable. Es un compromiso muy lindo y también con una carga afectiva. El año pasado cumplí 40 años de actividad teatral y 60 de la vida. Me encanta volver a encontrarme con artistas del medio y con personas queridas. Regresar para radicarme en Tucumán está en mis pensamientos, pero ahora tengo compromisos laborales y personales en Buenos Aires. No es el momento.
Orquesta juvenil: repertorio dedicado a Beethoven
La Orquesta Juvenil de la Universidad Nacional de Tucumán abrirá esta noche a las 21, en la sala mayor del teatro Alberdi (Crisóstomo Álvarez y Jujuy) su ciclo de conciertos del año con la presentación de “Beethoven: Origen y Promesa”, un espectáculo dedicado a la obra y el legado de uno de los compositores más trascendentes de la historia de la música. La propuesta recorrerá distintos momentos de la producción creativa de Ludwig van Beethoven, en una velada que pondrá en escena el trabajo y la formación de los jóvenes intérpretes que integran la formación, bajo la conducción de Erik Luján-Berman (foto). El nuevo director titular reemplaza a Gustavo Guersman; tiene 30 años, es egresado del Conservatorio Provincial de Música y licenciado en Artes Musicales por la Universidad Nacional de las Artes, está especializado en Dirección Orquestal con Luis Gorelik y en violín con Hernán Cupeta; fue director asistente de Mario Benzecry (discípulo de Leonard Bernstein y Pierre Boulez) en la Sinfónica Juvenil Nacional Libertador San Martín y docente violinista en la Orquesta Académica Carlos López Buchardo. Debutó como director de ópera en 2022 y obtuvo la beca del Programa Formadores 2024 del Fondo Nacional de las Artes, y desarrolla una intensa actividad pedagógica internacional. El repertorio stará integrado por la Obertura a “Las Criaturas de Prometeo” Opus 3; 12 Contradanzas Wo Op. 14 y la Sinfonía N° 2 en Re Mayor Op. 36.