La puesta a punto de la selección española de cara al Mundial 2026 dejó más dudas que certezas en su última presentación en suelo europeo. En el estadio de Riazor, España no pudo quebrar el cerrojo defensivo de Irak y terminó cosechando un pálido empate 1-1 en un encuentro plano y con escaso vuelo futbolístico. El compromiso sirvió principalmente como banco de pruebas para el entrenador Luis de la Fuente, antes de emprender de forma oficial el viaje a Estados Unidos este viernes.
Un "equipo B"
La alineación del combinado español estuvo profundamente diezmada por las ausencias de sus principales figuras titulares. El cuerpo técnico de la "Roja" no pudo contar con piezas clave en la estructura como Marc Cucurella, Rodri, Pedri y Mikel Oyarzábal.
A este panorama se sumaron las bajas por lesión de Nico Williams y Lamine Yamal, así como el descanso otorgado a Fabián Ruiz (PSG) y Martín Zubimendi (Arsenal), quienes venían de disputar la final de la Liga de Campeones. Además, De la Fuente optó por preservar y no otorgar minutos a jugadores como Marcos Llorente y Pau Cubarsí.
Ferran Torres, el único faro en ataque
Ante la falta de fluidez colectiva y el abuso del pase en corto por parte del mediocampo español, el delantero emergió como la referencia más sólida del equipo en el frente ofensivo.
El atacante del Barcelona abrió el marcador en la primera mitad con una gran finalización de zurda tras una rápida transición ofensiva.
El propio Ferran Torres rozó el doblete con un disparo que el arquero iraquí Ahmed Basil y el travesaño terminaron desviando de forma milagrosa.
Un minuto antes de esa jugada, Gavi también tuvo en sus pies la oportunidad de anotar, pero prefirió buscar la asistencia hacia Borja Iglesias en lugar de finalizar la jugada por su cuenta.
En el complemento, el seleccionador español agitó el banco con cinco variantes en el entretiempo para imprimirle mayor ritmo al juego. Aunque el madridista Gonzalo García estuvo cerca de sellar el triunfo, Irak se soltó con el correr de los minutos, disputó la posesión del balón por momentos y conservó la igualdad final sin sufrir mayores sobresaltos en su propia área.
Dudas bajo los tres palos
La gran incógnita de España de cara a la cita mundialista se trasladó de inmediato a la portería. Aunque todos los focos apuntan a Unai Simón como el presunto dueño de la titularidad para el debut, Joan García tuvo su oportunidad desde el arranque en Riazor y no logró aprovecharla de la mejor manera para disipar las dudas.
A los 27 minutos de la primera parte, Merchas Doski lanzó un centro muy cerrado en lo que significó el primer tiro al arco de Irak en todo el encuentro; el arquero calculó mal la trayectoria, y la pelota terminó en el fondo de la red para decretar el empate definitivo.
Para colmo de males, nada más empezar la segunda mitad, García volvió a exhibir falencias con una mala salida tras un saque de esquina, alimentando la incertidumbre sobre el recambio en el arco español.
El sello de Graham Arnold en Irak
El gran mérito del conjunto asiático radicó estrictamente en su orden táctico y su resistencia. De la mano del director técnico australiano Graham Arnold —quien ya guió a su país a los octavos de final en Qatar 2022—, Irak ratificó su condición de equipo rocoso a nivel defensivo.
Con las líneas sumamente juntas y un despliegue solidario, el cuadro iraquí neutralizó el potencial ofensivo de una España incapaz de traducir su aplastante posesión en ocasiones claras. Así, celebraron un empate valioso en la antesala de lo que será apenas su segunda participación en una Copa del Mundo, tras su debut absoluto en México 1986.