En el Día del Bombero Voluntario en Argentina, el cuartel de bomberos voluntarios de San Miguel de Tucumán abrió sus puertas a LA GACETA para celebrar una jornada cargada de emoción, reconocimiento y vocación de servicio. Allí, el comandante general Raúl Lobo y la subcomandante Lucía Brandán compartieron su experiencia y reflexionaron sobre el significado de integrar esta institución.

“Estamos festejando nuestro día, acompañados por toda la familia bomberil”, expresó Lobo, quien acumula más de 46 años vinculado a la actividad. Aunque su ingreso al cuartel actual se dio hace 18 años, su trayectoria incluye también su paso por la Dirección de Bomberos de la provincia.

Por su parte, Brandán destacó su extensa carrera dentro del cuerpo. “Tengo 28 años en la institución. Ya estamos en la recta final, formando, capacitando y transmitiendo esta pasión”. Para ambos, el rol del bombero voluntario trasciende el servicio activo. “Es una condición de vida. Uno nunca deja de ser bombero, ni siquiera cuando pasa a reserva”, coincidieron.

La subcomandante recordó que su acercamiento a la institución se dio de manera inesperada, acompañando inicialmente a un grupo de mujeres que brindaban apoyo logístico a los efectivos. “Veíamos lo que hacían en cada emergencia, cómo regresaban cansados, y empezamos ayudando con cosas simples. Después entendimos que también podíamos capacitarnos y rendir como bomberos”, relató.

En ese sentido, remarcaron que la vocación es el motor fundamental. “Se necesita mucha pasión. Esto también nos hace pensar en lo útiles que podemos ser, a veces con muy poco”, sostuvo Lobo.

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Uno de los ejes centrales de la jornada fue la participación de los cadetes, jóvenes que se forman desde temprana edad en tareas de prevención, primeros auxilios y simulacros de rescate. “Es un orgullo verlos. Ya incorporan hábitos de seguridad, como el uso del cinturón o el cuidado con el gas en el hogar. Son el futuro de la institución”, explicó el comandante.

Durante la celebración, los propios cadetes compartieron su experiencia. Morena, de 16 años, contó que lleva cuatro años formándose. “Hacemos entrenamiento similar al de los bomberos, con rescates y teoría. Para mí significa mucho, porque es ayudar a los demás”. Guadalupe, quien ingresó este año, resaltó el compañerismo: “Se formó un grupo muy lindo”.

Desde el cuartel destacaron que la formación es abierta y gratuita para quienes deseen sumarse. “Solo tienen que acercarse, hablar con los responsables y comenzar. Todos están invitados”, indicaron.