Hay algo que los tucumanos tienen tan naturalizado que casi no lo ven. Lo describieron mejor unos motoqueros haciendo la ruta 40: kilómetros de desierto, ruinas, tierra marrón, y de repente —sin aviso— todo se vuelve verde. La yunga. El aire cambia. Se respira diferente. Y después, al salir, de nuevo el desierto.

LAS YUNGAS. La obra combina una imagen de Florencia Villafañe con la intervención gráfica del ilustrador Leandro Fernández (Coche).. / EL NORTE QUE HABITA

Samia Linares lleva año y medio sin pisar ese oasis. Desde México, lo está mostrando al mundo. Ella, que perdió la cuenta de las veces que le preguntaron si era de Buenos Aires o de la Patagonia, decidió en algún momento dejar de explicar y empezar a mostrar. Y no sola: con una red de artistas del noroeste argentino dispersos por Los Ángeles, Portugal, Buenos Aires y todo el NOA, que juntos construyeron "El Norte que Habita" —un proyecto colaborativo que une fotografía, intervención gráfica y cerámica para contar la región desde adentro, con sus propias voces.

Una red que creció sola

"Desde que viajo, hace un montón, siempre me preguntan: ¿de dónde sos, de Buenos Aires o de Patagonia? Y es como ni de una ni de la otra," relata. "Nosotros venimos de una realidad totalmente diferente, de otra cultura, de otras miradas", suma.

La respuesta no fue un portfolio personal. Fue una convocatoria. Fotógrafa con paso por la Facultad de Artes de la UNT y comunicadora social recibida de la UNSTA, Samia empezó a contactar artistas del noroeste. Llegaron imágenes de la Quebrada de Humahuaca, el Cerro de los Siete Colores, Tafí del Valle, los Montes del Aconquija. Después se sumaron ilustradores, diseñadores gráficos y tatuadoras que intervinieron esas fotos y las transformaron en algo nuevo.

POSTAL DE JUJUY. Fotografia de Lucia Raiden, edicion de Clemencia Santillan Tinkelemberg. / EL NORTE QUE HABITA
FOTOGRAFÍA INTERVENIDA. Las imágenes podrán encontrarse con alta calidad en el sitio web del proyecto. / EL NORTE QUE HABITA

Una imagen de José Luis Albaca, por ejemplo, fue intervenida por una artista jujeña que le sumó una chola al paisaje de montaña. "Esas dos imágenes a mí me encantan" señala y agrega: "Tienen una disruptiva visual bastante particular, que hace que te des cuenta de que esto también es el norte"

A esa red llegó también Elisa Córdoba, ceramista radicada en Buenos Aires que encontró el proyecto online y escribió para sumarse. Sus esculturas de barro rescatan figuras precolombinas: el linaje, la ofrenda, la Pachamama, réplicas de los suplicantes de Alamito, una pieza que llama "Mamá Choclo". La cerámica completa el diálogo entre imagen, materia y memoria que el proyecto buscaba desde el principio.

Para darle forma curatorial a todo eso, Samia hizo un curso en la Mombó Art Gallery de España. "La curaduría es algo fundamental que la gente no ve cuando entra a una galería" afirma. "Hay una mirada externa que hace que todo esté en ese lugar por alguna razón. Es como un recorte de la realidad", expresa.

CERÁMICA. Estas son algunas de las obras de Elisa, disponibles en el sitio. / EL NORTE QUE HABITA

"Existimos"

Una de las palabras que más repite Samia cuando habla del proyecto es "existimos". No lo dice con enojo, sino con la convicción de alguien que pasó años respondiendo la misma pregunta.

Lo que el exterior desconoce del norte, según ella, no es solo el paisaje. Es la textura de todo: la comida, la comunidad, esa identidad que se construyó durante siglos y que no entra en ningún estereotipo. Lo mismo con la comida: los limones, las frutillas vendidas por cajón, las frutas que tienen sabor. "Eso lo tenemos super normalizado," admite. "Y cuando viajás, te das cuenta", admite.

La exposición se realizará en Casa Tucumán —el espacio que existe en Buenos Aires para la comunidad del norte— del 15 al 25 de septiembre. Incluirá fotografía, fotografía intervenida y las esculturas cerámicas de Córdoba. Para financiar postales, impresiones y parte de la producción, Samia planea organizar una rifa en agosto, cuando regrese al país.

El proyecto está cerrado a nuevas incorporaciones por ahora, y todos los artistas que participan son del norte: condición que Samia sostuvo incluso cuando fotógrafos de otros países quisieron sumarse. "Les dije que sí, pero primero quiero buscar a alguien del norte que esté viviendo afuera", explica. Entre los participantes hay fotógrafas viviendo en Los Ángeles y en Portugal, una tatuadora que también hace intervención gráfica, ilustradores, diseñadores. "Como una telaraña", apunta. "Una red de diferentes miradas, pero todas del norte".

Después de Buenos Aires, el sueño es traerlo a Tucumán. Ya hay conversaciones con espacios en Europa.

DE CONCEPCIÓN AL MUNDO. La distancia, aprendió Samia Linares, es a veces la mejor manera de ver lo que uno tiene. / SAMIA LINARES

El arte conecta donde la palabra no llega

Samia tiene una historia que le gusta contar para explicar por qué cree en todo esto.

Años atrás, en Brasil, sacó una foto analógica de una mujer afro vestida con ropa típica trabajando en una queijaria. La foto quedó seleccionada en una exposición en Santander, España. Tiempo después, un artista brasileño radicado en Tucumán reconoció a la mujer de la imagen. Meses más tarde, ese mismo artista viajó a Salvador de Bahía, se la encontró, y le mandó una foto a Samia con un saludo.

"Ahí dije: el arte conecta, el arte cambia vidas," evoca. "Esta mujer, su mirada está en España. Ella vive en Brasil. Conecta con alguien de Tucumán. Y esa red que estoy intentando armar ahora ya pasó antes".

EL ARTE UNE. La historia detrás de esta foto le dio a Samia la certeza de que valía la pena armar la red. / SAMIA LINARES

Hoy trabaja también con el International Peace Institute —organización vinculada a la ONU con oficina frente a las Naciones Unidas en Nueva York— y recuerda una frase que le dejaron grabada: a veces el arte puede llegar a lugares donde lo institucional, donde la palabra, donde todo lo esquemático no puede llegar.

"El arte te puede hacer sentir solo con mirar", sostiene. "Y llegar a conclusiones muy profundas y muy tuyas. No creo que el arte tenga que ser cómodo. A veces la incomodidad genera más", expresa.

La exposición en Casa Tucumán reúne el trabajo de diez fotógrafos: José Luis Albaca, Michelle Vargas, Florentina Mansilla, Lucía Raiden, Samia Linares, Florencia Villafañe, Federico Vaca Baldi, Paula del Valle Garros, Luciana Ibarra y Victoria Jiménez. Los ilustradores que intervinieron las imágenes son Clementina Santillán, Carla Florencia Booth, Leandro Fernández, Alejandro Nicolau, María Florencia Jerez, Camila Moyano, Emmanuel Cepeda y Sol Fernández. La cerámica es de Elisa del Valle Córdoba.

El proyecto puede visitarse en: elnortequehabita.netlify.app