"Hoy hay erogaciones que hacemos sin ningún tipo de contraprestación", sostuvo Juan Ortega, director de Iveco Ortega, durante su participación en una nueva edición de "Encuentros LA GACETA". El empresario explicó que el transporte necesita rutas adecuadas, controles y mejores condiciones logísticas para sostener un sistema que mueve gran parte de la economía argentina. "Hoy un camión necesita 18 cubiertas que cuestan cientos de miles de pesos cada una, consume enormes cantidades de combustible y además tiene que circular por rutas que no están en las condiciones que deberían estar", señaló.
Ortega cuestionó especialmente el impuesto al sello que se cobra en Tucumán al momento de patentar un camión: "Estamos hablando de vehículos y equipos que cuestan entre $150 y $200 millones. Solo el 2% de ese monto va directamente al Estado provincial y realmente no vemos qué vuelve a cambio".
Para el empresario, la infraestructura vial tucumana muestra un deterioro acumulado desde hace décadas. "Hoy vemos rutas provinciales destruidas, caminos sin mantenimiento y una circunvalación que quedó vieja para la cantidad de tránsito que existe actualmente. Prácticamente no hubo cambios importantes desde los años 70", sostuvo.
Según explicó, esa situación termina impactando directamente sobre el transporte, las inversiones y también sobre el precio final de los productos. "Más del 90% de la mercadería que consumimos llega por ruta. Cuando aumentan los costos logísticos, todo termina siendo más caro", remarcó.
Ortega también señaló que el contexto económico fue expulsando al pequeño transportista. "Hace algunos años todavía existía el chofer que tenía uno o dos camiones y podía comprar una unidad cero kilómetro. Hoy eso prácticamente desapareció y quedaron empresas mucho más consolidadas", explicó.
A pesar de las dificultades, el director de Iveco Ortega aseguró que la apertura de importaciones obligó a las empresas a mejorar su competitividad y enfocarse mucho más en el servicio postventa. "Es muy fácil vender el primer camión. El desafío real es vender el segundo, cuando el cliente ya conoce la empresa, el taller y el servicio", concluyó.