El transporte atraviesa una etapa de transformación en Tucumán marcada por la apertura de importaciones, la incorporación de nuevas tecnologías y un mercado cada vez más competitivo. Sin embargo, detrás de esos cambios, el sector camionero local arrastra un problema histórico que, según empresarios del rubro, sigue condicionando el crecimiento: la presión impositiva y la falta de infraestructura vial acorde a las necesidades actuales.
“Hoy hay erogaciones que hacemos sin ningún tipo de contraprestación”, sostuvo Juan Ortega, director de Iveco Ortega, durante su participación en una nueva edición de “Encuentros LA GACETA”. El empresario explicó que el transporte necesita rutas adecuadas, controles y mejores condiciones logísticas para sostener un sistema que mueve gran parte de la economía argentina.
Según Ortega, la apertura de importaciones obligó a las empresas a mejorar su competitividad y enfocarse mucho más en el servicio postventa, como lo hicieron en la firma que dirige. “Es muy fácil vender el primer camión. El desafío real es vender el segundo, cuando el cliente ya conoce la empresa, el taller y el servicio”, explicó. En ese sentido, aseguró que la mejora continua se volvió una prioridad dentro de la compañía, con amplia trayectoria en el rubro.
Sin embargo, advirtió que el problema más complejo pasa por los costos que debe afrontar el sector y por la falta de infraestructura. “Hoy un camión necesita 18 cubiertas que cuestan cientos de miles de pesos cada una, consume enormes cantidades de combustible y además tiene que circular por rutas que no están en las condiciones que deberían estar”, señaló.
Impuestos altos y rutas deterioradas
Ortega cuestionó especialmente el impuesto al sello que se cobra en Tucumán al momento de patentar un camión. “Estamos hablando de vehículos y equipos que cuestan entre 150 y 200 millones de pesos. Solo el 2% de ese monto va directamente al Estado provincial y realmente no vemos qué vuelve a cambio”, afirmó.
Para el empresario, la infraestructura vial tucumana muestra un deterioro acumulado desde hace décadas. “Hoy vemos rutas provinciales destruidas, caminos sin mantenimiento y una circunvalación que quedó vieja para la cantidad de tránsito que existe actualmente. Prácticamente no hubo cambios importantes desde los años 70”, sostuvo.
Según explicó, esa situación termina impactando directamente sobre el transporte, las inversiones y también sobre el precio final de los productos. “Más del 90% de la mercadería que consumimos llega por ruta. Cuando aumentan los costos logísticos, todo termina siendo más caro”, remarcó.
Ortega también señaló que el contexto económico fue expulsando al pequeño transportista. “Hace algunos años todavía existía el chofer que tenía uno o dos camiones y podía comprar una unidad cero kilómetro. Hoy eso prácticamente desapareció y quedaron empresas mucho más consolidadas”, explicó.
Aunque destacó cierta estabilidad macroeconómica y una inflación más controlada, consideró que Tucumán todavía tiene una deuda importante en materia de infraestructura y seguridad vial. “Necesitamos obras, controles y rutas en condiciones. Hay un deterioro tan grande acumulado durante años que hoy revertirlo es cada vez más difícil”, concluyó.