Lifestyle, por Fernanda Bringas (muy_fer_) Producción general y Sol García Hamilton (solchugh) - Producción periodística.

Hace algunos años, encontrar una opción realmente saludable en la góndola de un kiosco parecía casi imposible. Las etiquetas prometían proteína, energía o ingredientes “naturales”, pero al leer la letra chica aparecían los azúcares refinados, los ultraprocesados y las listas eternas de ingredientes difíciles de pronunciar.

En medio de ese cambio cultural donde cada vez más personas comenzaron a interesarse por la alimentación consciente, dos hermanos tucumanos decidieron convertir una frustración cotidiana en un negocio. Así nació Zanna’s, una marca de barras proteicas elaboradas con frutos secos e ingredientes naturales que hoy ya se distribuye en 17 provincias argentinas y proyecta superar las 500.000 unidades mensuales.

Detrás del proyecto están Juan Bautista Terán, de 24 años, administrador de empresas, y Santiago Terán, de 29, emprendedor con experiencia en el rubro alimentos y distribución. Lo que comenzó con una proyección inicial de 20.000 barras mensuales terminó transformándose en una empresa que busca posicionarse dentro del creciente mercado de alimentación saludable en Argentina.

En conversación con La Gaceta Lifestyle, los hermanos hablaron sobre el origen de la marca, los desafíos de emprender en el país y el crecimiento de un segmento que ya dejó de ser una tendencia pasajera para convertirse en un hábito de consumo cada vez más instalado. Pueden ver la entrevista completa audiovisual en LG Play y YouTube.

¿Para quiénes son estas barritas?

Las barras Zanna’s están pensadas para cualquier persona que quiera comer mejor en su día a día sin complicarse demasiado.

Hoy mucha gente quiere alimentarse de forma más saludable, pero entre el trabajo, el estudio o el ritmo cotidiano no siempre tiene tiempo para prepararse algo. Nuestro objetivo es justamente ese: hacer que comer mejor sea fácil, y sin caer en esos productos aparentan ser saludables, pero que en realidad no lo son tanto.

¿En qué se diferencian de otros productos del mercado?

Nuestro principal diferencial es que somos una barra de frutos secos. Hoy muchas barras del mercado son barras proteicas apretadas y muy industrializadas, llenas de ingredientes ultraprocesados; o las clásicas barras de cereal que parecen saludables, pero en realidad tienen muchos azúcares refinados y aceites vegetales.

Zanna’s es distinta. Es una barra liviana, natural, sin gluten y sin sellos de advertencia, que además aporta proteína y fibra. Nuestra idea fue siempre hacer algo simple que se sienta más como comida real que como un producto industrial.

¿Qué sabores tienen las barras y cuál es la historia detrás de cada una?

Actualmente, Zanna’s cuenta con tres sabores de barritas y ya estamos desarrollando nuevos.

Uno de los gustos es el de arándanos, que para nosotros tiene algo muy especial. Siempre decimos que es ‘la guerrera’, la que todo el mundo elige y la que sabemos que, si alguien la prueba, le va a gustar. Elegimos el arándano porque sentimos que representa mucho a Tucumán. Junto con el limón, es una de las frutas más nobles de nuestra provincia. Mucha gente nos dice que el sabor le trae recuerdos o que le hace acordar a Tucumán, y eso para nosotros tiene muchísimo valor.

Después está la de cacao y coco, que nació pensando en los fanáticos del chocolate. Queríamos hacer algo dulce pero manteniendo el concepto saludable. Empezamos trabajando con cacao y en las pruebas decidimos agregarle coco para darle un toque más tropical. La combinación terminó funcionando muchísimo y hoy es una de las favoritas de quienes son más dulceros.

Y la tercera es la de sal marina. Surgió cuando ya teníamos desarrollados los otros sabores y nos preguntamos qué podíamos hacer que fuera realmente distinto. Mucha gente cree que va a ser una barra salada, pero en realidad recuerda al sabor salted caramel, ese mix entre dulce y salado. Los que la prueban terminan defendiéndola a muerte.

¿Cómo es emprender en Argentina?

Emprender en Argentina es un desafío enorme. Hay mucha incertidumbre, cambian las reglas todo el tiempo y muchas veces tenés que tomar decisiones con muy poca información.

Pero también tiene algo muy lindo, los argentinos somos “vivos” de nacimiento. Yo creo que todos los habitantes de este país tenemos un emprendedor dentro que se encarga de todos los días solucionar cuestiones, y es realmente gratificante aplicarlo a un negocio.

¿Qué fue lo más importante que aprendieron en este proceso?

Una de las cosas fundamentales que aprendimos es que las ideas, por sí solas, no valen demasiado. Lo que realmente hace la diferencia es la ejecución. Hay que animarse a hacer realidad lo que uno piensa y quiere hacer.

También aprendimos que en el camino muchas cosas salen mal. Problemas que no esperabas, decisiones que después ves que no fueron las mejores, obstáculos que aparecen todo el tiempo. Y ahí es cuando aparece el espíritu del emprendedor, el que aprende de esos errores y mejora con ellos.