Artículo 17.- (Del Rector y Vicerrector) Durarán cuatro años en sus funciones y podrán ser reelectos o sucederse recíprocamente una sola vez. Si ha sido reelecto o sucedido recíprocamente no puede ser elegido para ninguno de ambos cargos, sino con el intervalo de un período.

Artículo 186.- Las disposiciones relacionadas con las elecciones y conformación de los órganos de gobierno comenzarán a regir para el proceso de elección de autoridades de 2026.

Artículo 192.- El próximo rector y vicerrector, a ser designados, según las normas de este Estatuto, deberán ser electos en la  segunda quincena de mayo de 2026.

Artículo 134.- A fin de garantizar la integridad y transparencia del proceso de elección de autoridades, se constituirá una Junta Electoral que aplicará la normativa electoral y resolverá los conflictos que se susciten en el marco del proceso electoral.

(Estatuto de la UNT)



Un gran debate entre las nomas y su interpretación ha estallado  en la Universidad. El rector Sergio Pagani no puede asumir por tercera vez consecutiva, según el artículo 17 del Estatuto que todos aprobaron en la UNT en 2024. Pero una interpretación dice que la norma se aplica para adelante, no para atrás. ¿Puede darse una situación como la de José Alperovich, que logró gobernar la provincia por tres períodos seguidos, tras la reforma de la Constitución?

Los candidatos opositores, Miguel Cabrera y Virginia Abdala, que navegaron con sus candidaturas prácticamente en silencio desde el año pasado, plantearon la incompatibilidad con mucha antelación. Pagani y la vicerrectora Mercedes Leal, ya con la presentación ante la Justicia Federal en su contra, formalizaron sus candidaturas en el último minuto, después de que el juez federal Guillermo Díaz Martínez dijera que no existía causa mientras ellos no eran candidatos.

Jugar con fuego

Ya presentarse en el último minuto era jugar con fuego, porque el artículo 17 sigue siendo un ariete sobre la legitimidad de un tercer período consecutivo, para rector y vice, y también para   decanos en esa condición (art.52), como en el caso de Psicología y Medicina, así como en los casos de consejeros superiores (art. 32). Pero por detrás está la interpretación de la norma. Y el artículo 186 que dice que todo esto comienza a regir a partir de 2026.

El amparo de la Cámara Federal sacudió el proceso electoral. Cambió la decisión del juez (había otra situación) y dijo que hasta que se dicte la sentencia de fondo -que ha de llegar en cualquier momento- el candidato a rector o vice que esté comprendido en esta incompatibilidad debe abstenerse. Bombazo. Pagani quedó afuera, en teoría. ¿Pero quedaban afuera los otros candidatos? Cabrera y Abdala pusieron el grito en el cielo y dijeron que ellos tienen todo en orden y que en la Asamblea que debió realizarse el miércoles pasado debían ser nombrados directamente rector y vice.

Quedaba la pregunta: ¿qué asamblea? ¿Con los decanos y consejeros nuevos, incluso los que estuvieran comprendidos en la incompatibilidad del tercer mandato consecutivo?

La autonomía

No hubo asamblea, sino sesión extraordinaria del Consejo Superior de la UNT, en la que se planteó el derecho a la autonomía universitaria, es decir el oficialismo criticó que no debió judicializarse el proceso electoral. Argumentando que los trapos sucios deben lavarse en casa. ¿Está mal eso? El profesor de Derecho Constitucional Benito Carlos Garzón ha planteado que la Cámara Federal, “con un simple decreto, ha sembrado incertidumbre en el seno de la UNT sobre el curso a seguir para no afectar el proceso eleccionario en marcha” y criticó que antes “la misma Cámara Federal había decidido no tratar temas de candidatura, sosteniendo que no eran cuestiones revisables judicialmente”.

En esa sesión del Consejo Superior se pateó para adelante la reunión de la asamblea. Para el 10 de junio, con lo cual entra en crisis otro artículo del Estatuto, el 192, disposición transitoria que dice que el próximo rector y vicerrector “deberán ser electos en la  segunda quincena de mayo de 2026”. Ahí ya comenzaron a bailar en la cubierta del Titanic, porque los plazos estirados ya afectaron el proceso electoral. No está claro qué pasará con la candidatura oficialista -¿Iría Mercedes Leal con alguien más? ¿Cómo se nombraría esa fórmula? ¿Con un nuevo llamado a elección de candidatos?- ni hay ideas claras sobre lo que podría ocurrir cuando se conozca la sentencia de fondo de la Cámara.

Hasta entonces, el mandato de Pagani y de Leal vence el 28, por lo que habrá otra sesión del Consejo Superior para nombrar rector/a y vicerrector/a subrogante, pese a que la decana de Derecho, Cristina Grunauer de Falú, ya tiene cargo de vice subrogante.

Ante tantas rispideces en la última semana hasta se llegó a mencionar el sobrevuelo del fantasma de la intervención, justo en estos tiempos en que el Gobierno nacional tiene desde el comienzo de su gestión a las universidades públicas en la mira y las denosta cada vez que puede. ¿Qué haría el Subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, escudriñando en el funcionamiento de la UNT? Pero no está claro que tenga fuerza e interés Javier Milei para meterse en esta lejana universidad del interior. La intervención, por otra parte, debería darse por ley del Congreso, según el art 30 de la Ley 24.521, de Educación Superior.

Queda, por cierto, el recurso que se está usando, que es el funcionamiento de la Junta Electoral, que por el artículo 134 “aplica la normativa electoral” y va “resolviendo” “los conflictos que se suscitan en el marco del proceso electoral”. Así rechazó los planteos contra las decanas electas de Psicología y de Medicina que van por un tercer período consecutivo. ¿Bastará esto para mantener el proceso? ¿Es una adecuada “lavada” de las improlijidades electorales dentro de la Casa de Altos Estudios? ¿Pone en duda la UNT la capacidad de poder gobernarse a sí misma? Otra pregunta es por qué la Junta Electoral no intervino antes de que se venzan los términos, llamó a los apoderados y les dijo “miren, tienen una hora para presentar una fórmula en condiciones”. ¿Hubiera podido hacerlo?

Caminata en el lodo

Hay una cierta afición por revolcarse en el lodo que acomete a la Universidad en medio de estas instancias electorales. No tan grave como los escándalos de otras épocas -¿se acuerdan del video de un funcionario comprando voluntades en tiempos del ex rector Juan Alberto Cerisola?- pero sí suficiente como para arrojar una sombra de duda sobre la inteligencia de las mentes que conducen los estamentos importantes de nuestra sociedad.

Se puede pensar que esto forma parte del juego democrático y que así hay que verlo, asistiendo a soluciones que dejan dolorosas heridas. El Magister en gestión de educación superior Paulo Falcón destacó en “Panorama Tucumano” que hay que ver que la Universidad, más allá de los escarceos políticos, está funcionando, estudiando, investigando. Dijo, sin desmerecer el momento crítico, que lo que ha faltado acá es diálogo. También es una opinión. Mientras tanto, Pagani está fuera y no se sabe cuál será el destino de las fórmulas para conducir la Universidad. La Cámara no ha dictado la sentencia de fondo. Los días de caminata en el lodo se van sucediendo, en total incertidumbre.